En el marco de la Semana Santa, uno de los pasajes más impactantes de la Biblia vuelve a generar debate; el momento en que el cielo se oscureció durante la crucifixión de Jesús.
Durante siglos, este fenómeno ha sido interpretado como un hecho sobrenatural cargado de simbolismo espiritual. Sin embargo, en tiempos recientes, la NASA ha aportado una posible explicación científica que ha despertado el interés tanto de creyentes como de escépticos.
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Más allá de las dudas históricas o religiosas, los científicos han utilizado modelos astronómicos para analizar los cielos de la antigüedad, por lo que se sugiere que el oscurecimiento descrito en los Evangelios podría tener una base real vinculada a fenómenos naturales.
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Esta es la razón por la que el cielo se oscureció en la muerte de Jesús
De acuerdo con investigadores de la Universidad de Oxford Colin Humphreys y W. Graeme Waddington y respaldados por la NASA, el fenómeno descrito en la Biblia podría estar relacionado con un eclipse lunar ocurrido el 3 de abril del año 33 d.C., fecha que muchos historiadores asocian con la crucifixión de Jesús.
Este eclipse habría provocado que la luna adquiriera un tono rojizo, lo que coincide con descripciones bíblicas como la de “la luna en sangre”.
Además, algunos estudiosos señalan que el oscurecimiento del cielo durante varias horas podría estar relacionado con condiciones atmosféricas o fenómenos naturales simultáneos.
La teoría sugiere que estos eventos celestes pudieron haber sido interpretados en su momento como señales divinas, lo que explicaría su inclusión en los textos sagrados.
¿Qué es un eclipse lunar?
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. Este fenómeno solo puede suceder durante la fase de Luna llena.
Durante un eclipse total, la Luna puede adquirir un tono rojizo debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera terrestre, lo que da origen al popular término “luna de sangre”.
Este efecto visual coincide con varias descripciones presentes en textos bíblicos y profecías antiguas.
Así murió Jesús según la ciencia
A lo largo de la historia, muchos han intentado explicar desde la ciencia cómo fue la muerte de Jesús. Uno de los estudios más detallados es el del profesor August Corominas, especialista en Fisiología Humana y miembro de la Real Academia Europea de Doctores.
En su investigación titulada “Estudio fisiopatológico de la muerte de Cristo”, el académico analiza los mecanismos físicos y biológicos que llevaron a la muerte durante la crucifixión, siendo este el hecho que derivaría en un futuro a la celebración de la Semana Santa en el mundo.
Según su estudio, Jesús habría sufrido un nivel extremo de dolor, hemorragias severas y un deterioro progresivo del cuerpo debido a la flagelación, la corona de espinas y la crucifixión en sí.
Corominas explica que la muerte se habría producido tras varias horas de agonía, principalmente por una combinación de shock hipovolémico (pérdida masiva de sangre), asfixia pulmonar y fallo multiorgánico.
La posición en la cruz dificultaba la respiración, lo que provocaba una asfixia progresiva, mientras que las heridas agravaban el estado físico del condenado.
“A Cristo le destruyeron cabeza, extremidades, tórax, abdomen. Los dolores por el sufrimiento físico y psíquico son sumatorios. Una inmerecida ejecución convertida en espectáculo de un tormento extremadamente cruel” explica el científico
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