Durante la segunda quincena de marzo de 2026, la Tierra alcanzó su punto más cercano a la trayectoria de 3I/ATLAS en su paso por el Sistema Solar, a unos 54.6 millones de kilómetros.
Tras su máxima aproximación a Júpiter, actualmente 3I/ATLAS se aleja a una distancia equivalente a 5.3 veces la que separa al Sol de la Tierra.
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Telescopio de la NASA capta extensa nube de dióxido de carbono
Entre el 8 y el 12 de agosto de 2025, observaciones del telescopio espacial SPHEREx detectaron una enorme nube de dióxido de carbono que se extendía al menos 348,000 kilómetros desde su núcleo.
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Este hallazgo abrió la posibilidad de que dicha nube estuviera acompañada de fragmentos sólidos, algunos de los cuales podrían haber llegado a la Tierra en semanas recientes.
Para ello, bastaría una velocidad de expulsión de unos 3 km/s si se desprendieron en 2025, o incluso menor —alrededor de 170 m/s— si se liberaron años antes, lo que hace viable que ciertos restos hayan alcanzado nuestro planeta.
3I/ATLAS: ¿los bólidos en la Tierra provienen de fragmentos del cometa?
Un estudio reciente estima que la masa de 3I/ATLAS ronda los mil millones de toneladas. Si una fracción de ese material se fragmentó en partículas pequeñas, podrían haberse generado billones de restos.
Sin embargo, solo una mínima parte tendría posibilidades de impactar la Tierra. En el escenario más optimista, se trataría de unos 34,000 fragmentos que se desintegrarían en la atmósfera y serían visibles como meteoros.
En contraste, en un panorama con estimaciones más conservadoras, la cifra se reduce a apenas unas decenas de bólidos adicionales.
Incluso en el caso más extremo, no habría suficiente masa para producir objetos grandes —de más de un metro o una tonelada— capaces de impactar la superficie terrestre.
Bólidos en aumento: expertos descartan vínculo con 3I/ATLAS
El profesor de Harvard Avi Loeb ha señalado que los grandes meteoros registrados en marzo de 2026 —como los observados sobre Houston y el lago Erie— fueron demasiado energéticos para estar relacionados con 3I/ATLAS.
No obstante, sí se ha detectado un aumento en bólidos más pequeños durante el primer trimestre de 2026. Datos de la American Meteor Society reportan un incremento notable en estos eventos, con más testigos por avistamiento que en años anteriores.
De acuerdo con Loeb, un análisis más detallado de la dirección y velocidad de estos meteoros podría confirmar si algunos provienen de fragmentos de 3I/ATLAS. De ser así, permitiría conocer mejor su origen y composición.
¿Qué dice la NASA?
Por su parte, la NASA ha reiterado que no hay motivo de alarma y que el aumento reciente de bólidos responde principalmente a la actividad estacional habitual.