Tanto en la Tierra como en el universo, el elemento más abundante es el hidrógeno, formado por un protón y un electrón.
De este elemento deriva su variante llamada deuterio, que se distingue porque, además del protón, incorpora un neutrón en su núcleo.
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Durante los primeros 20 minutos tras el Big Bang se generó una proporción primordial de aproximadamente un átomo de deuterio por cada 40 mil de hidrógeno, similar a la que hoy se observa en el Sol y en Júpiter.
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Sin embargo, en la Tierra esta proporción es mayor: en el agua de mar hay cerca de un átomo de deuterio por cada 6,500 de hidrógeno. Debido a que puede extraerse con relativa facilidad, el deuterio se perfila como un combustible de fusión abundante.
3I/ATLAS sorprende por su alto contenido de hidrógeno pesado
Recientemente, dos estudios basados en datos espectroscópicos del telescopio James Webb Space Telescope revelaron una fracción inusualmente alta de deuterio en las moléculas expulsadas por 3I/ATLAS.
En el hidrógeno se detectó un átomo de deuterio por cada 100 de hidrógeno, y en el metano uno por cada 30, cifras muy por encima de lo habitual que llamaron la atención de los científicos.
El primer estudio, publicado el 6 de marzo de 2026, analizó el agua en la nube de gas del objeto y encontró un enriquecimiento de deuterio más de diez veces superior al observado en cometas similares.
También se detectaron proporciones elevadas de carbono, por encima de los valores típicos del Sistema Solar y de regiones cercanas de formación estelar.
Hallazgos del segundo estudio
El segundo estudio, publicado el 24 de marzo de 2026, reportó un resultado aún más sorprendente en el metano, con una concentración hasta mil veces mayor que la registrada en planetas del Sistema Solar y muy superior a la de cometas o meteoritos.
En particular, este valor es unas 14 veces más alto que el medido en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko por la misión Rosetta.
Estos hallazgos han llevado a plantear que 3I/ATLAS podría provenir de una población antigua de estrellas pobres en metales.
Sin embargo, el profesor de Harvard Avi Loeb considera poco probable esta hipótesis, porque dichos entornos no cuentan con suficientes elementos pesados para explicar estas composiciones.
¿3I/ATLAS podría ser de origen no natural?
Ante este escenario Loeb plantea una pregunta intrigante: si el deuterio es clave para la fusión, retomando que su inusual abundancia en 3I/ATLAS sugiere ser una señal de origen tecnológico.
No es la primera vez que Loeb platea esta posibilidad, no obstante, hasta el momento no se han reunido pruebas que puedan comprobar este planteamiento.
¿Es peligro los niveles de deuterio en 3I/ATLAS?
Finalmente, respecto a los altos niveles de deuterio en 3I/ATLAS no se aborda como un elemento peligroso ni para el espacio ni para la Tierra.