Un nuevo estudio del 3I/ATLAS ha causado conmoción en la comunidad científica al revelar una anomalía inesperada en este objeto interestelar.
El reconocido astrofísico Avi Loeb presentó un análisis detallado de los chorros que emergen del cuerpo celeste tras su paso por el perihelio el 29 de octubre de 2025, y los resultados han abierto un intenso debate sobre su verdadero origen.
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El comportamiento observado en este cometa no encaja del todo con los modelos tradicionales que la ciencia utiliza para explicar la sublimación de hielo y la expulsión de material en objetos similares.
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La presencia de una estructura simétrica de tres mini-chorros, con una separación exacta de 120 grados entre sí, ha llevado a algunos investigadores a preguntarse si estamos ante un fenómeno puramente natural o frente a algo más complejo.
Nuevo análisis revela algo inusual en el 3I/ATLAS
Poco después de su perihelio, astrónomos aficionados detectaron múltiples chorros saliendo del 3I/ATLAS. Posteriormente, imágenes captadas por el Hubble Space Telescope entre noviembre de 2025 y enero de 2026 permitieron un estudio más profundo.
Mediante la aplicación del filtro rotacional Larson-Sekanina, los investigadores eliminaron el halo brillante alrededor del núcleo y lograron observar con claridad la estructura de los chorros dentro de un radio de 25 mil kilómetros.
En todas las fechas analizadas, el 3I/ATLAS mostró un sistema rotatorio de tres mini-chorros perfectamente espaciados, acompañados por un cuarto chorro en forma de anti-cola que se extiende en dirección al Sol.
El análisis, coescrito por Loeb y Tony Scarmato, determinó que la estructura oscila aproximadamente 20 grados en un ciclo de 7.1 horas.
Esta oscilación sería consecuencia de la rotación del objeto, funcionando como un faro cósmico cuyos haces están ligeramente desalineados.
¿Es esta observación prueba de que es un objeto extraterrestre?
La simetría casi perfecta de los tres mini-chorros ha sido uno de los puntos más controvertidos.
El Dr. Frank Lokian destacó que es difícil imaginar tal regularidad en un objeto macroscópico natural. En términos de ingeniería espacial, tres o cuatro propulsores podrían ser una configuración mínima viable para reorientar un objeto en el espacio tridimensional.
¿Significa esto que el 3I/ATLAS es tecnología extraterrestre? La respuesta, por ahora, es no. La ciencia exige pruebas contundentes antes de llegar a conclusiones extraordinarias. Sin embargo, la hipótesis de que la geometría de los chorros pudiera sugerir algún tipo de manipulación activa ha generado interés y escepticismo en partes iguales.
¿Qué implica esto para la ciencia?
Si bien el escenario más probable sigue siendo un origen natural, como la sublimación desigual de hielo en cavidades internas, el estudio del 3I/ATLAS amplía los límites del conocimiento sobre los objetos interestelares.
Cada anomalía documentada obliga a perfeccionar modelos físicos y a reconsiderar suposiciones previas.
Identificar una firma tecnológica clara revolucionaría la astronomía moderna. Pero incluso si todo resulta tener una explicación natural, el caso fortalece la investigación sobre dinámica rotacional, precesión y comportamiento de chorros en cuerpos pequeños.
¿Cuándo fue descubierto el 3I/ATLAS?
El 3I/ATLAS fue identificado en 2025 como el tercer objeto interestelar confirmado en atravesar nuestro sistema solar.
Su paso cercano al Sol y la intensa actividad observada tras el perihelio lo convirtieron rápidamente en uno de los cuerpos más estudiados por la comunidad astronómica internacional.
Incluso se ha propuesto realizar una misión para interceptar el cometa en 2035, demostrando la importancia que tiene para la ciencia.
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