A mediados de 2025, el tercer visitante interestelar de nuestro sistema solar acaparó la atención de la comunidad científica y de astrónomos en todo el mundo.
La NASA ha sido una de las agencias que más de cerca ha seguido la trayectoria de 3I/ATLAS, estudiando su comportamiento, composición y características orbitales.
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Durante 2025, 3I/ATLAS alcanzó dos momentos clave: su máximo acercamiento al Sol el 29 de octubre y, posteriormente, su mayor aproximación a la Tierra el 19 de diciembre.
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Tanto misiones espaciales como observatorios y telescopios han monitoreado su recorrido. Entre ellos destaca SPHEREx, diseñada para analizar el universo en luz infrarroja.
3I/ATLAS: la misión de la NASA que analizó su brillo inusual, ¿qué descubrió?
Una de las características que más llamó la atención de 3I/ATLAS fue su brillo intenso. Este comportamiento fue seguido de cerca por la misión SPHEREx, que monitoreó el objeto en el espectro infrarrojo para entender mejor su composición.
En diciembre de 2025, SPHEREx apuntó sus instrumentos hacia 3I/ATLAS y detectó moléculas orgánicas como metanol, cianuro y metano.
En la Tierra, estos compuestos están relacionados con procesos biológicos, aunque también pueden generarse mediante mecanismos no biológicos en el espacio.
Los investigadores también registraron un aumento drástico en el brillo dos meses después de su punto más cercano al Sol.
Este fenómeno coincide con el comportamiento típico de los cometas, que al acercarse al Sol expulsan agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono.
¿Por qué aumenta el brillo de un cometa al acercarse al Sol?
Cuando un cometa proveniente del espacio profundo se aproxima al Sol, su superficie helada se calienta y el hielo se sublima, es decir, pasa de sólido a gas sin convertirse en líquido.
Los gases liberados forman una atmósfera difusa alrededor del núcleo, conocida como coma, que puede extenderse miles de kilómetros y, en algunos casos, dar origen a la característica cola luminosa del cometa.
En el caso de 3I/ATLAS, los científicos señalaron que tras su paso cercano al Sol entró en una especie de erupción en diciembre de 2025, lo que provocó un incremento significativo de su brillo.
Carey Lisse, líder del estudio en el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, explicó que incluso el hielo de agua se estaba sublimando rápidamente en el vacío del espacio.
Considerando que los cometas pueden estar compuestos en un tercio por hielo de agua aproximadamente, este proceso liberó grandes cantidades de material rico en carbono que había permanecido atrapado en su interior durante millones de años.