El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, anunció la implementación de aranceles del 25% sobre productos importados desde México y Canadá. Sin embargo, tras una conversación con la presidenta Claudia Sheinbaum, se acordó una exención temporal para los bienes incluidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente hasta el 2 de abril. A partir de esa fecha, Washington establecerá aranceles recíprocos para diversos países, lo que podría afectar significativamente el comercio exterior de México.
El acuerdo entre Trump y Sheinbaum permite a México evitar el pago de aranceles en productos amparados por el T-MEC hasta el 2 de abril. Esto significa que, por ahora, los sectores automotriz, agrícola y manufacturero podrán seguir exportando sin enfrentar costos adicionales. No obstante, el panorama podría cambiar en abril si Estados Unidos decide modificar las condiciones del tratado o establecer nuevas tarifas.
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El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, adelantó que la exención de aranceles podría aplicarse a "todos los bienes y servicios cubiertos" por el T-MEC, aunque la decisión final se tomará en las próximas semanas. En este contexto, las empresas mexicanas están evaluando escenarios y preparándose para posibles ajustes en sus costos y estrategias comerciales.
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Impacto en la industria automotriz y manufacturera
Uno de los sectores más sensibles ante estos cambios es el automotriz. Desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020, las empresas del ramo han tenido que cumplir con reglas de origen más estrictas para evitar aranceles. Con la exención temporal de Trump, los fabricantes de automóviles pueden seguir operando bajo las normas actuales, pero la incertidumbre persiste. Si Estados Unidos impone nuevas restricciones después del 2 de abril, se podrían ver afectadas las exportaciones de vehículos ensamblados en México, lo que repercutiría en la cadena de suministro y en el empleo del sector.
El sector manufacturero también está en alerta, ya que gran parte de la producción mexicana se destina a Estados Unidos. Industrias como la electrónica, los textiles y los productos agroalimentarios podrían enfrentar aumentos en sus costos de exportación si se imponen nuevas tarifas. Esto afectaría tanto a las empresas como a los consumidores estadounidenses, quienes podrían ver un incremento en los precios de los productos importados desde México.
¿Cómo reaccionó México ante la medida?
La presidenta Sheinbaum calificó la llamada con Trump como "excelente y respetuosa" y destacó que la relación bilateral se mantiene en buenos términos. Señaló que ambos gobiernos han trabajado en conjunto para reducir el tráfico de fentanilo hacia EE.UU. y el contrabando de armas hacia México. Además, enfatizó que su administración continuará negociando para minimizar el impacto de las posibles medidas arancelarias futuras.
Por su parte, empresarios y analistas han expresado su preocupación por la incertidumbre generada por la política comercial estadounidense. Aunque la exención hasta el 2 de abril brinda un respiro temporal, la posibilidad de que los aranceles se apliquen posteriormente genera inquietud en el sector exportador.
A medida que se acerca la fecha límite del 2 de abril, el gobierno mexicano deberá seguir negociando para evitar que los aranceles impacten negativamente la economía nacional. Estados Unidos, por su parte, evalúa cómo implementar los aranceles recíprocos sin afectar sus propias cadenas de suministro y relaciones comerciales con México y Canadá.
El comercio bilateral entre México y EE.UU. es crucial para ambas economías, por lo que cualquier cambio en las políticas arancelarias podría generar repercusiones significativas. Empresas, trabajadores y consumidores estarán atentos a los anuncios de la Casa Blanca y de la administración de Sheinbaum para conocer el desenlace de esta situación.
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