El desarrollo de la tecnología en la salud ha tenido un impacto significativo, impulsando mejoras y nuevas alternativas para atender cada vez más padecimientos.
Uno de los avances más recientes podría ayudar a tratar el glaucoma, una de las principales causas de ceguera en el mundo.
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El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares crónicas que dañan el nervio óptico. Generalmente se asocia con una presión intraocular elevada, aunque su detección no siempre es sencilla.
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En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen en etapas avanzadas. Actualmente, no existe un tratamiento que prevenga la ceguera por glaucoma; las opciones disponibles se enfocan en reducir la presión intraocular.
Hasta ahora, las alternativas solo permiten frenar el daño al nervio óptico, pero no evitan la progresión de la enfermedad ni la posible pérdida total de la visión.
Lentes de contacto inteligentes: el avance que podría revolucionar el tratamiento del glaucoma
Un equipo de científicos del Instituto Terasaki para la Innovación Biomédica desarrolló una innovadora tecnología que podría transformar el tratamiento del glaucoma.
Se trata de lentes de contacto inteligentes capaces de monitorear y tratar la enfermedad de forma autónoma. Este sistema integra sensores que detectan en tiempo real los cambios en la presión intraocular, apoyados por algoritmos de inteligencia artificial.
Gracias a esta tecnología, los lentes pueden administrar dosis precisas de medicamento justo cuando se necesitan, lo que representa una mejora significativa frente a los tratamientos actuales.
En pruebas preclínicas, el dispositivo mostró una mayor eficacia para estabilizar la presión ocular en comparación con métodos convencionales como los colirios.
Modelo mejorado que ofrece beneficios superiores
Aunque ya existían modelos de lentes inteligentes, este desarrollo destaca por su diseño más avanzado, con mayor innovación tecnológica y beneficios superiores para el paciente.
A diferencia de versiones anteriores que requerían componentes rígidos y baterías, el nuevo dispositivo está fabricado completamente con polímeros biocompatibles.
El equipo, liderado por Yangzhi Zhu, señala que el lente incorpora un sistema microfluídico y una esponja de seda que funcionan como sensores, eliminando cables o elementos rígidos para mejorar la comodidad del paciente.