El tránsito del 3I/ATLAS por el sistema solar es seguido con atención por la ciencia internacional. Su origen interestelar lo convierte en un objeto único y difícil de comparar con cualquier otro cometa conocido.
Parra la astronomía, una “explosión” de un cometa no implica detonación artificial, sino fragmentación súbita por procesos físicos naturales.
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3I/ATLAS, como cualquier cometa, está sometido a tensiones térmicas y gravitacionales que podrían desestabilizar su estructura interna.
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Foto: Hubble
Fragmentación por presión interna
Cuando el hielo atrapado en el interior de un cometa se calienta, los gases se expanden. La ciencia ha observado que, si la presión supera la resistencia del material, el núcleo puede fracturarse de forma violenta.
En el caso del 3I/ATLAS, una ruptura liberaría enormes cantidades de polvo y gas acumulados. Ese evento produciría un aumento repentino de brillo visible para la ciencia observacional.
Nube de escombros en expansión
Si el cometa 3I/ATLAS se fragmentara, sus restos seguirían trayectorias similares. La ciencia indica que la mayoría de los fragmentos continuarían alejándose del Sol.
Algunos trozos menores podrían desintegrarse rápidamente por efecto térmico. Otros podrían formar una nube dispersa detectable durante semanas.
Foto: Hubble
Cambios en la dinámica orbital
Una explosión alteraría la rotación y estabilidad del cometa. La ciencia utiliza estas variaciones para estimar densidad y cohesión interna.
En el caso del 3I/ATLAS, la fragmentación ofrecería datos inéditos sobre su estructura. Cada pedazo actuaría como una muestra indirecta del interior del cometa.
¿Riesgo para la Tierra?
Desde el punto de vista de la ciencia, el riesgo sería extremadamente bajo. El 3I/ATLAS se encuentra a distancias seguras y su trayectoria no intercepta nuestro planeta. Incluso fragmentado, cada resto del cometa seguiría una órbita de salida.
Una oportunidad científica inesperada
Aunque una explosión significaría la pérdida del objeto intacto, la ciencia obtendría información valiosa. El estudio de los fragmentos permitiría comprender mejor cómo se formó el 3I/ATLAS.
Un cometa interestelar que se desintegra ofrece pistas sobre materiales preservados durante millones de años. Si el 3I/ATLAS explotara antes de salir del sistema solar, no sería el fin de la historia.
Para la ciencia, sería el inicio de una nueva etapa de análisis sobre este extraordinario cometa.
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