Desde su detección, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha captado la atención no solo de la comunidad científica internacional, sino también de la comunidad ufológica.
Se trata apenas del tercer visitante conocido proveniente de otro sistema estelar, después de Oumuamua y 2I/Borisov, lo que de por sí lo convierte en un fenómeno excepcional.
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Sin embargo, más allá de su rareza, una serie de comportamientos atípicos ha alimentado un debate que va más allá de la astronomía convencional.
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Mientras la NASA sostiene que 3I/ATLAS es un cometa interestelar natural, el astrofísico de Harvard Avi Loeb insiste en que existen anomalías difíciles de explicar que justifican mantener abierta la hipótesis de un origen no convencional.
El caso se ha convertido en uno de los más discutidos de 2025 en la astronomía moderna.
Las anomalías orbitales y de trayectoria que despiertan dudas
Una de las primeras señales que llamó la atención del astrofísico Avi Loeb es la alineación casi perfecta de la trayectoria de 3I/ATLAS con el plano de los planetas del Sistema Solar.
Para un objeto interestelar, cuya llegada debería ser aleatoria, esta coincidencia es considerada estadísticamente poco probable por algunos investigadores.
A esto se añade su paso cercano por el entorno gravitacional de Júpiter, un gigante gaseoso clave en la dinámica orbital del sistema.
Loeb ha señalado que la aproximación ocurre en una región que permitiría al objeto aprovechar la gravedad del planeta con un gasto mínimo de energía, una característica llamativa aunque no imposible desde un punto de vista natural.
Finalmente, el científico ha señalado que la dirección aparente de procedencia de 3I/ATLAS coincide con una región del cielo cercana al histórico “Wow! Signal”, la misteriosa señal de radio detectada en 1977 y asociada a la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Si bien esta coincidencia no prueba ningún origen artificial, refuerza —según Loeb— la necesidad de analizar el objeto con cautela.
Composición química y comportamiento físico inusual
Otro punto central del debate es la composición química del gas que rodea a 3I/ATLAS. Observaciones espectroscópicas detectaron una proporción inusualmente alta de níquel en relación con el hierro, distinta a la observada en miles de cometas estudiados hasta ahora.
Además, la columna de gas mostró una presencia dominante de dióxido de carbono en lugar de agua, algo poco común en objetos similares.
Asimismo, el objeto presentó una anticola orientada hacia el Sol, detectada antes de su máximo acercamiento a la Tierra.
Esta estructura se extendió por cientos de miles de kilómetros y su orientación coincidió casi exactamente con el eje de rotación del objeto, una alineación que, según Loeb, tiene una probabilidad muy baja de producirse de manera fortuita.
Durante su perihelio, el objeto se volvió más brillante y más azul que cualquier cometa observado previamente.
Los chorros “controlados” de 3I/ATLAS
Las imágenes más recientes del telescopio espacial Hubble, tomadas el 12 y 27 de diciembre de 2025, confirmaron que 3I/ATLAS emite dos chorros de material en direcciones opuestas, un comportamiento inusual que reavivó especulaciones sobre un posible origen artificial.
Sin embargo, astrónomos aclaran que estas estructuras no apuntan a tecnología extraterrestre, sino a una dinámica física poco común en un cometa interestelar.
Los expertos describen este fenómeno como un “sistema rotacional controlado”, es decir, una emisión de gas y polvo sorprendentemente regular.
El Hubble detectó que cuando un chorro se intensifica, el opuesto se debilita casi de forma sincronizada, lo que sugiere un mecanismo interno ligado a su rotación. Además, el objeto presenta un periodo de rotación muy estable, de unas 16.16 horas, conocido como el “latido” del cometa.
El choque de posturas entre la NASA y Avi Loeb
Para la NASA, estas características no son suficientes para cuestionar el origen natural del objeto. La agencia ha reiterado que 3I/ATLAS presenta coma y cola, rasgos típicos de los cometas, y que su órbita hiperbólica es coherente con la de un objeto que atraviesa el Sistema Solar.
Loeb, en contraste, sostiene que el problema no es afirmar que sea una nave extraterrestre, sino descartar prematuramente las anomalías.
El astrofísico ha explicado que asignó a 3I/ATLAS un cuatro en su escala personal de cero a diez, donde cero es un cometa natural y diez una tecnología alienígena peligrosa.
Para él, los datos que se están recolectando entre finales de 2025 y principios de 2026, en el marco de campañas internacionales de observación, serán clave para afinar las conclusiones.
Preguntas frecuentes
- ¿La NASA cree que 3I/ATLAS es un objeto extraterrestre?
No. La NASA sostiene que es un cometa interestelar natural.
- ¿Por qué Avi Loeb no descarta un origen artificial?
Porque identifica anomalías orbitales, químicas y físicas que, en conjunto, no encajan del todo con los modelos cometarios conocidos.
- ¿Cuáles son las anomalías detectadas en 3I/ATLAS?
Según Avi Loeb, se han identificado ocho rasgos inusuales: trayectoria alineada con el plano planetario, paso cercano por Júpiter, anticola orientada al Sol, alineación de la anticola con el eje de rotación, procedencia cercana al “Wow! Signal”, composición rica en níquel, mayor tamaño y velocidad que otros objetos interestelares y un brillo inusualmente azul durante el perihelio.
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