El 1 de julio de 2025, el telescopio de sondeo ATLAS, financiado por la NASA, informó el descubrimiento del tercer objeto interestelar detectado en el exterior de nuestro Sistema Solar: el cometa 3I/ATLAS. Desde entonces, ha sido objeto de análisis por parte de agencias espaciales, telescopios y observatorios de todo el mundo.
Durante 2025, el cometa 3I/ATLAS protagonizó dos acercamientos clave. El 29 de octubre alcanzó su máxima aproximación al Sol, a una distancia cercana a 1.35 unidades astronómicas; posteriormente, el 19 de diciembre, registró su punto más cercano a la Tierra, a aproximadamente 1.8 unidades astronómicas.
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El próximo —y posiblemente último— encuentro significativo en su paso por el Sistema Solar será su acercamiento a Júpiter, previsto para el 16 de marzo de 2026, posteriormente, continuará su trayectoria alejándose de forma progresiva hacia el espacio interestelar.
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Especialistas han señalado que este evento resulta particularmente llamativo, ya que la distancia estimada del cometa respecto a Júpiter es casi idéntica al límite de su esfera de Hill, una coincidencia considerada altamente improbable. Cálculos realizados por más de 230 observatorios, junto con análisis del profesor de Harvard Avi Loeb, indican que la probabilidad de que este alineamiento ocurra por simple azar es de una entre 26 mil.
3I/ATLAS: ¿qué pasará cuando salga de nuestro Sistema Solar? Esto dicen los científicos
El 16 de marzo marcará una fecha clave en la trayectoria de este visitante interestelar. Científicos señalan que, tras alcanzar su máxima aproximación a Júpiter, el cometa 3I/ATLAS abandonará definitivamente nuestro Sistema Solar. Esto se debe a que sigue una trayectoria hiperbólica, por lo que no está ligado gravitacionalmente al Sol y no regresará.
De este modo, durante marzo, el cometa continuará su viaje hacia el espacio interestelar. Una vez que cruce la heliopausa —el límite donde el viento solar deja de dominar—, retomará su desplazamiento por el espacio entre estrellas. Se estima que volverá a la misma región galáctica de la Vía Láctea de donde partió hace millones de años.
Por ahora, 3I/ATLAS sigue mostrando una intensa actividad cometaria, con cola, chorros de gas y polvo, e incluso una peculiar “anticola”. Sin embargo, conforme se aleje del Sol, esta actividad se irá apagando, ya que la radiación solar será demasiado débil y el objeto volverá a congelarse.
Finalmente, los expertos coinciden en que el cometa continuará viajando indefinidamente por el espacio interestelar, desplazándose a velocidad constante. Podrían pasar millones o incluso miles de millones de años antes de que se acerque a otro sistema estelar, aunque también existe la posibilidad de que no vuelva a aproximarse de forma significativa a ninguno.