El inicio oficial de la temporada de huracanes en la cuenca del Atlántico ha venido acompañado de importantes advertencias por parte de las autoridades meteorológicas y portales especializados como Meteored.
Los análisis técnicos indican que, debido a la consolidación e intensificación del fenómeno de El Niño en los próximos meses, se proyecta un desarrollo de ciclones tropicales por debajo del promedio histórico en esta región. Sin embargo, los expertos consideran que pese a que surjan una menor cantidad de huracanes en el Atlántico, estos serán más peligrosos para México.
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Se pronostica oficialmente entre 1 y 2 huracanes de categorías mayores
De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), para este ciclo se pronostica la formación de entre 11 y 15 sistemas con nombre en el Atlántico, una cifra visiblemente menor en comparación con los años precedentes bajo la influencia de La Niña.
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Los modelos meteorológicos indican que de este total, entre 7 y 8 evolucionarán como tormentas tropicales, de 3 a 5 se convertirán en huracanes de categoría moderada (1 o 2), y únicamente entre 1 y 2 podrían alcanzar categorías mayores (3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson).
Así es como el fenómeno de El Nilo afecta a los ciclones
El factor determinante detrás de este comportamiento moderado en la cifra global es el impacto directo de El Niño. Portales especializados como Meteored explican que este evento climatológico eleva las temperaturas del Pacífico tropical, lo cual a su vez altera la circulación de los vientos a gran escala sobre el Atlántico, el Golfo de México y el Mar Caribe.
Esta configuración atmosférica genera un fenómeno conocido como cizalladura del viento, es decir, fuertes corrientes de aire en niveles altos de la atmósfera que cortan la estructura vertical de las tormentas en desarrollo, impidiendo que muchas de ellas prosperen.
El calor en el Atlántico vuelve a un ciclón más poderoso y destructivo
A pesar de este "freno" natural en el volumen de tormentas, la peligrosidad potencial para las costas mexicanas radica en las anomalías térmicas del océano. Los meteorólogos advierten que las aguas superficiales del Atlántico y del Caribe continúan registrando temperaturas ligeramente superiores a lo normal.
Este calor acumulado actúa como un combustible de alta potencia: si un disturbio tropical logra vencer la barrera de la cizalladura impuesta por El Niño, las aguas cálidas le permitirán experimentar un proceso de intensificación rápida, transformándose en un ciclón considerablemente más poderoso y destructivo en poco tiempo.
Recomendaciones para la temporada de huracanes en el Atlántico
Ante este complejo panorama de la temporada de huracanes, Protección Civil y los organismos locales han exhortado a la población civil —especialmente a los habitantes del sureste mexicano, la Península de Yucatán y los estados costeros del Golfo de México— a no bajar la guardia.
Las recomendaciones institucionales enfatizan la necesidad de dar seguimiento diario a las actualizaciones del clima a partir de la primera semana de junio, estructurar planes de evacuación comunitarios, asegurar techos y ventanas, y tener listas las mochilas de emergencia, priorizando la cultura de la prevención ante cualquier eventualidad meteorológica.
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