COLUMNA

Salud mental y economía

De acuerdo con la Primera Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) realizada por el INEGI en 2021, nos da un reflejo de cómo las personas pueden sentirse vulneradas emocionalmente debido a este factor. 

Créditos: El Heraldo de México
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Cuando hablamos de salud mental generalmente lo relacionamos a estados emocionales como depresión, ansiedad y trastornos de personalidad a causa de sucesos personales o familiares, pero pocas veces entendemos que el bienestar económico está intrínsicamente relacionado con el bienestar emocional.

De hecho, se hace poco énfasis en la relevancia que tiene la economía de las familias con el estado mental de las personas, y cómo el primero afecta al segundo de una manera trascendental. 

En consulta cada vez es más recurrente que vea a pacientes con problemas emocionales vinculados con problemas económicos y cómo éstos vulneran su paz y estabilidad mental; sin mencionar, que las visitas se tornan menos consecutivas a causa, justamente, de una economía más precaria. 

De acuerdo con la Primera Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) realizada por el INEGI en 2021, nos da un reflejo de cómo las personas pueden sentirse vulneradas emocionalmente debido a este factor. 

En dicha encuesta, el 54.7% de la población dijo estar afectada ante la expectativa de no poder sufragar los gastos del mes o tener incertidumbre al respecto. 

Además, más de un tercio de la población tuvo que pedir prestado para sufragar los pagos de la despensa, renta, luz, gas, teléfono, colegiaturas y / o medicamentos. 

Si a esto sumamos que la mitad de las personas que respondieron dijo tener síntomas de ansiedad que van de mínimas a severas; mientras que el 15% refirió tener síntomas de depresión. 

Es necesario señalar que el sondeo tiene como objetivo obtener información sobre cómo influyen los aspectos de la vida personal, familiar, laboral y social en el nivel de bienestar de las personas en el país. 

Y es que la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas de la familia suele generar problemas emocionales y psicológicos, debido a que los padres de familia se sienten incapacitados y vulnerables ante una economía que los agobia. 

La falta de dinero puede llegar a ser un factor estresante que en un periodo prolongado puede generar depresión y ansiedad, que si no es atendida por un especialista puede agravarse hasta llegar a un nivel crónico. 

En México la depresión constituye un problema de salud pública y representa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno en los hombres. Esta incapacidad laboral eleva significativamente los gastos familiares, ya de por sí críticos, y, en consecuencia, se genera una frustración que se suma a los ya malestares emocionales que presenta la familia. 

El sociólogo argentino Saúl Feldman refiere que las decisiones que afectan la economía nacional tienen repercusiones profundas en el estado mental de los individuos. “En este sentido la enfermedad mental está de manera considerable determinada socialmente y al menos en parte depende mucho de los cambios en la política económica”. 

En 2024 el presupuesto destinado para atender los problemas de salud mental fue de apenas 3 mil 724.5 mdp, lo cual equivale a 1.3% del presupuesto total para el sector salud. 

Sin duda, mientras no exista una mejor economía familiar en nuestro país difícilmente las personas podrán tener una estabilidad emocional donde los padres de familia experimenten felicidad, autorrealización, confianza personal, y al carecer de todos estos motivantes, también se genera un impacto en la salud física y crea un círculo vicioso interminable. 

*Especialista con Maestría en Terapia Sistémico Familiar