El Foro Económico Mundial 2026 celebrado en la ciudad de Davos, Suiza, volvió a convertirse en el epicentro de las grandes discusiones sobre el futuro de la humanidad.
Esta vez, la inteligencia artificial general (IAG) dominó la agenda, desplazando incluso a temas clásicos como comercio internacional, inflación o tensiones geopolíticas.
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Durante distintos paneles, los principales directores ejecutivos de empresas tecnológicas y científicos coincidieron en que el avance de la IA ya no puede entenderse como una evolución tecnológica incremental.
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Las previsiones más recientes sitúan la posible llegada de sistemas capaces de igualar o superar el desempeño humano en un horizonte de entre uno y cinco años, un plazo que obliga a repensar instituciones, mercados laborales y mecanismos de seguridad global.
La carrera hacia una IA de “nivel humano”
Uno de los mensajes más contundentes provino de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, la startup desarrolladora del modelo Claude, quien afirmó que no ve lejana la posibilidad de que, hacia 2026 o 2027, exista un modelo capaz de realizar tareas al nivel de un investigador galardonado con el Premio Nobel.
Según explicó, el principal acelerador de este salto es que la propia IA ya participa en el diseño y mejora de nuevas generaciones de modelos.
Amodei describió un entorno laboral donde la automatización avanzada ya es una realidad: ingenieros que delegan la escritura de código a sistemas de IA y se concentran únicamente en la supervisión y edición final.
En ese contexto, estimó que en un plazo de seis a doce meses podrían existir modelos capaces de ejecutar de principio a fin el trabajo de un ingeniero de software.
Desde una postura más cautelosa, Demis Hassabis, titular al frente de Google DeepMind, mantuvo su cálculo de un 50% de probabilidad de alcanzar la IAG antes de que termine la década.
Aunque reconoció avances notables en programación y matemáticas, señaló que las ciencias naturales siguen imponiendo barreras relevantes debido a la necesidad de validación experimental en el mundo físico.
Empleo, geopolítica y los riesgos de una IA sin control
Más allá del debate técnico, Davos 2026 dejó claro que la IAG plantea retos económicos y políticos sin precedentes.
Amodei advirtió que hasta la mitad de los empleos de oficina de nivel junior podrían desaparecer en un lapso de uno a cinco años, una transformación que ya comienza a reflejarse en la reducción de contrataciones de pasantes y perfiles junior en sectores tecnológicos.
El impacto geopolítico también ocupó un debate importante en la agenda. El CEO de Anthropic comparó la venta de semiconductores avanzados a rivales estratégicos de Estados Unidos como China con “vender armas nucleares”, al señalar que el control de los chips de alto rendimiento será determinante para decidir quién lidera —y bajo qué reglas— la próxima era de la inteligencia artificial.
Esta preocupación fue compartida por otros líderes del sector, incluido el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quienes advirtieron que la infraestructura energética y de cómputo se ha convertido en un asunto de seguridad nacional.
Desde Microsoft, su director ejecutivo Satya Nadella insistió en que el valor real de la IA dependerá de su uso “útil” para mejorar resultados sociales y económicos, aunque advirtió que su despliegue será desigual y condicionado por la inversión y la infraestructura pública.
En conjunto, los participantes coincidieron en que la falta de marcos regulatorios y de cooperación internacional convierte este momento en una fase crítica para el futuro de la especie humana.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la inteligencia artificial general (IAG)?
Es un tipo de IA capaz de igualar o superar las capacidades cognitivas humanas en una amplia variedad de tareas, no solo en funciones específicas.
- ¿Cuándo podría llegar la IAG según los expertos?
Algunos líderes de la industria estiman que podría alcanzarse en un plazo de uno a cinco años, mientras otros sitúan el escenario hacia el final de la década.
- ¿Cuál es el principal riesgo asociado a la IAG?
La falta de instituciones, regulaciones y acuerdos internacionales preparados para gestionar su impacto en el empleo, la seguridad y la estabilidad global.
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