Con el exitoso lanzamiento de la misión Artemis II este abril de 2026, la humanidad ha vuelto a enviar una tripulación a las inmediaciones de la Luna tras más de medio siglo.
Sin embargo, a pesar de la expectación global sobre la histórica misión de la NASA, ninguno de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen pisará la superficie lunar.
Te podría interesar
La decisión de no pisar la Luna con la misión Artemis II, lejos de ser un contratiempo, responde a una estrategia de "pasos graduales" diseñada por la NASA para garantizar la seguridad de la tripulación y la viabilidad a largo plazo de la presencia humana en el espacio profundo.
Te podría interesar
La ausencia de un módulo de aterrizaje
De acuerdo con la NASA, la razón técnica que imposibilita pisar la Luna es que la nave Orion, en la que viajan los cuatro astronautas, no está diseñada para aterrizar.
La Orion es un vehículo de transporte y servicios diseñado para llevar a la tripulación desde la Tierra hasta la órbita lunar y traerla de vuelta de forma segura.
Para pisar la Luna, se requiere de un vehículo adicional conocido como Sistema de Aterrizaje Humano (HLS), actualmente en desarrollo por empresas como SpaceX. En esta misión, dicho módulo no forma parte del equipamiento, por lo que el descenso es físicamente imposible.
Una prueba de fuego para los sistemas de vida
Artemis II es, en esencia, la primera prueba tripulada de los sistemas de soporte vital en condiciones reales fuera de la órbita terrestre.
Durante los aproximadamente 10 días de misión, la NASA busca validar que los sistemas de reciclaje de aire, control de temperatura y gestión de residuos funcionen perfectamente en el espacio profundo.
Tras las anomalías detectadas en el escudo térmico de la cápsula durante la misión no tripulada Artemis I en 2022, los ingenieros han priorizado la recolección de datos sobre la integridad de la nave antes de intentar una maniobra tan compleja como un alunizaje.
Trayectoria de "retorno libre"
A diferencia de las misiones Apollo, que entraban en órbita lunar para descender, Artemis II utiliza una trayectoria de retorno libre. Esto significa que la nave aprovechará la propia gravedad de la Luna para "dar la vuelta" y ser impulsada naturalmente de regreso a la Tierra.
Este diseño de la misión histórica es una medida de seguridad crítica: si los motores fallaran después de salir de la órbita terrestre, la física orbital aseguraría que los astronautas regresen a casa sin necesidad de realizar maniobras adicionales complejas, algo vital en esta etapa de prueba.
El enfoque en la sostenibilidad, no en la rapidez
Mientras que la carrera espacial de los años 60 estaba impulsada por una urgencia geopolítica, el programa Artemis tiene como objetivo establecer una base permanente.
Los trajes espaciales de nueva generación y los protocolos de descenso en el polo sur lunar —una zona geológicamente difícil y llena de cráteres— aún requieren pruebas adicionales.
La NASA ha aprendido que saltarse etapas en un entorno donde no hay posibilidad de rescate aumenta exponencialmente el riesgo de una tragedia que podría cancelar el programa por completo.
El camino hacia Artemis III
El éxito de Artemis II es el requisito indispensable para que, en una misión futura (proyectada para finales de 2027 o 2028 bajo el nombre de Artemis III), se intente finalmente el primer alunizaje del siglo XXI.
En esa fase, la nave Orion se acoplará en órbita con el módulo Starship de SpaceX para que dos astronautas desciendan al polo sur lunar.
Por ahora, el objetivo de la misión actual es demostrar que podemos navegar, sobrevivir y maniobrar con precisión en el espacio profundo, consolidando el puente tecnológico que eventualmente nos llevará a Marte.
Sigue a Heraldo Binario en Google News, dale CLIC AQUÍ.