A casi un año de su descubrimiento, 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar detectado, continúa siendo objeto de análisis por parte de la comunidad científica a nivel mundial.
3I/ATLAS se ha convertido en un verdadero enigma que mantiene cautivados a numerosos especialistas. Aunque la NASA sostiene que se trata de un cometa común, existen investigadores que han planteado otras posibles explicaciones.
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Entre quienes han dado mayor seguimiento a 3I/ATLAS destaca el profesor de la Universidad de Harvard, Avi Loeb, quien recientemente publicó un nuevo artículo sobre el tema.
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En este trabajo, Loeb, junto con su colega Toni Scarmato, analizó imágenes captadas por el Telescopio Espacial Hubble durante los últimos cinco meses.
3I/ATLAS emite tres chorros desde su núcleo
El material fue procesado mediante la eliminación del brillo circularmente simétrico del núcleo, utilizando el filtro de gradiente rotacional de Larson-Sekanina.
Este procedimiento permitió identificar tres chorros que emergen del núcleo, separados entre sí por aproximadamente 120 grados en la proyección del cielo. Además, en las imágenes también se observó un chorro anticola principal orientado hacia el Sol.
De acuerdo con Avi Loeb, estas emisiones pueden tener dos posibles explicaciones: procesos naturales, como la sublimación de hielo, o mecanismos más complejos.
En ambos casos, las eyecciones generan empujes a través del llamado efecto cohete, lo que podría explicar la aceleración no gravitacional observada en 3I/ATLAS.
3I/ATLAS: ¿existe relación entre su aceleración no gravitacional y su estructura simétrica?
En un estudio reciente, Loeb y Scarmato vinculan por primera vez la dirección y el flujo de momento de estos tres chorros con dicha aceleración.
Para este análisis se consideraron los ángulos de posición de los chorros y su relación con los componentes tridimensionales de la aceleración no gravitacional.
Las estimaciones indican que cada chorro aporta un empuje específico al núcleo y, en conjunto, explican de forma coherente las desviaciones de la trayectoria de 3I/ATLAS respecto a lo que se esperaría únicamente por efectos gravitacionales.
Loeb señala que la configuración de tres chorros distribuidos de forma simétrica, junto con un chorro anticola, reabre el debate sobre si se trata de un fenómeno completamente natural.
Aunque también plantea que podría interpretarse como la señal de un sistema más complejo, incluso como una posible señal tecnológica, hipótesis que no ha descartado desde hace tiempo.