El objeto interestelar 3I/ATLAS volvió a colocarse en el centro de la conversación científica a pocos días de su mayor acercamiento a Júpiter, previsto para el 16 de marzo de 2026.
Se trata del tercer objeto confirmado proveniente de otro Sistema Solar, lo que lo convierte en un fenómeno poco común para los astrónomos.
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Aunque la mayoría de los científicos lo consideran un cometa interestelar natural, algunas interpretaciones han despertado teorías más audaces.
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Entre ellas destaca la del astrofísico Avi Loeb, quien sugirió que, si el objeto fuera artificial, podría estar controlado por inteligencia artificial o incluso transportar pasajeros biológicos en hibernación.
Qué es 3I/ATLAS y por qué el cometa interestelar intriga a los astrónomos
3I/ATLAS fue detectado en julio de 2025 y rápidamente llamó la atención por su trayectoria hiperbólica, característica de los objetos que provienen de otras regiones de la galaxia. Su ruta lo llevó a atravesar el Sistema Solar interior para después pasar cerca del Sol.
A pesar de las especulaciones que lo vinculan con una posible sonda alienígena o un objeto artificial, la NASA y gran parte de la comunidad científica consideran que se trata de un cometa interestelar natural.
Estudios recientes sugieren incluso que podría ser extremadamente antiguo, con una edad estimada de hasta 7,000 millones de años, lo que lo convertiría en uno de los objetos más viejos detectados en el Sistema Solar.
Tras su perihelio, el cometa continuó su viaje hacia el exterior del Sistema Solar y ahora se dirige hacia un punto cercano a la órbita de Júpiter.
Este tipo de visitantes interestelares ofrece una oportunidad única para estudiar materiales formados en regiones muy lejanas del universo y en etapas tempranas de la historia galáctica.
Viajeros dormidos en el espacio: la hipótesis de Avi Loeb sobre 3I/ATLAS
El astrofísico de Harvard, Avi Loeb, planteó un escenario hipotético que ha generado debate. Según explicó, un viaje entre estrellas puede durar miles de millones de años, por lo que una misión interestelar podría ser guiada por inteligencia artificial.
No obstante, Loeb también sugirió otra posibilidad más especulativa: la presencia de pasajeros biológicos capaces de permanecer en hibernación durante el trayecto y despertar en momentos clave del viaje.
Esta idea forma parte de un ejercicio teórico más que de una afirmación científica confirmada.
Anomalías de 3I/ATLAS: anticola, chorros simétricos y coincidencias curiosas
Entre los elementos que llamaron la atención de algunos investigadores están ciertas características inusuales observadas en imágenes del telescopio espacial Hubble.
Las fotografías mostraron una estructura con tres chorros simétricos de material expulsado desde el núcleo del cometa.
También se observó una anticola orientada hacia el Sol, un fenómeno menos común en los cometas conocidos, que normalmente presentan colas empujadas en dirección contraria por el viento solar.
Para algunos científicos estas peculiaridades pueden explicarse por procesos naturales relacionados con la rotación del núcleo y la liberación desigual de gases.
A estos datos se suma un hallazgo reciente del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), que detectó una cantidad inusualmente alta de metanol (un tipo de alcohol) en la coma de 3I/ATLAS.
Las observaciones revelaron que el cometa contiene mucho más metanol que cianuro de hidrógeno, una proporción poco común en los cometas del Sistema Solar.
De acuerdo con el investigador Nathan Roth, de American University, analizar la composición química de 3I/ATLAS permite observar “la huella dactilar de otro sistema solar”.
El descubrimiento sugiere que el material helado del cometa se formó en condiciones químicas distintas a las de los cometas que se originaron alrededor del Sol.
¿Qué dice la comunidad científica sobre el origen del cometa?
A pesar de las especulaciones, la mayoría de los especialistas considera que 3I/ATLAS es simplemente un cometa interestelar con características particulares. Este tipo de objetos puede presentar comportamientos poco habituales debido a su composición y origen.
Hasta ahora no se han detectado señales artificiales ni evidencia de tecnología asociada al objeto. Por ello, los investigadores señalan que cualquier hipótesis extraordinaria requiere pruebas sólidas antes de ser aceptada.
¿Qué pasará cuando 3I/ATLAS se acerque a Júpiter?
El 16 de marzo de 2026, 3I/ATLAS alcanzará su punto más cercano a Júpiter, a unos 53.6 millones de kilómetros del planeta gigante.
Este momento permitirá obtener nuevas observaciones que podrían aportar más información sobre su composición y comportamiento.
Además, futuras misiones y observatorios como el Rubin Observatory en Chile podrían detectar muchos más objetos interestelares en los próximos años.
Estos descubrimientos ayudarán a entender mejor cómo se forman y viajan estos visitantes provenientes de otras estrellas.
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