El 3I/ATLAS volvió a desconcertar a la comunidad científica, pero esta vez no fue por la teoría que asegura que habría enviado una sonda para explorar la superficie de Marte, sino que lo hizo al mostrar otro cambio inesperado en su comportamiento.
Descubierto en julio de 2025 y confirmado como apenas el tercer objeto proveniente de fuera del Sistema Solar, este visitante parecía tranquilo durante buena parte de su recorrido… hasta que rozó el Sol.
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Tras su máximo acercamiento solar, las observaciones mostraron que el cometa “despertó”.
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Lo que siguió fue una liberación intensa de gases y moléculas que no se había detectado antes, un cambio que desconcertó a los científicos y abrió nuevas preguntas sobre cómo reaccionan estos cuerpos formados alrededor de otras estrellas cuando entran al entorno solar.
¿Qué ocurrió con 3I/ATLAS tras rozar el Sol?
Un estudio reciente publicado en arXiv y encabezado por el astrónomo Michael Werner, analizó datos del observatorio espacial SPHEREx de la NASA y detectó un aumento abrupto de la actividad del cometa después de su perihelio, el punto más cercano al Sol, registrado el 29 de octubre de 2025.
Antes de ese momento, cuando 3I/ATLAS se encontraba entre las órbitas de Júpiter y Marte, su actividad era baja y dominada casi exclusivamente por dióxido de carbono.
Sin embargo, semanas después de su paso por el Sol, los instrumentos comenzaron a detectar grandes cantidades de agua, monóxido de carbono, metano, metanol y otros compuestos orgánicos, con incrementos de hasta veinte veces respecto a las mediciones previas.
La explicación más aceptada es un efecto térmico: el calor del Sol habría penetrado capas más profundas del núcleo, activando material congelado que había permanecido intacto desde que el cometa se formó en otro sistema estelar.
¿Por qué este comportamiento desconcierta a los científicos?
El patrón observado en 3I/ATLAS es bien conocido en cometas del Sistema Solar: primero se liberan los compuestos más volátiles y, conforme aumenta la temperatura, emergen materiales más pesados atrapados bajo la superficie. Lo sorprendente es ver exactamente el mismo proceso en un objeto interestelar, formado lejos del Sol y bajo condiciones distintas.
Este hallazgo refuerza la idea de que los procesos físicos y químicos que dan origen a los cometas podrían ser más universales de lo que se pensaba, independientemente de la estrella alrededor de la cual se formen.
Telescopios como Hubble, James Webb, Gemini, el Very Large Telescope y diversos radiotelescopios confirmaron que el comportamiento de 3I/ATLAS es consistente con modelos de otros cometas naturales observados en nuestro vecindario cósmico.
(Crédito: ESA / XMM-Newton / C. Lisse, S. Cabot & the XMM ISO Team)
Incluso proyectos como Breakthrough Listen, dedicados a buscar rastros de tecnología no humana, descartaron cualquier señal artificial.
Aun así, algunos científicos han pedido cautela antes de cerrar el caso. El astrofísico de Harvard, Avi Loeb, ha señalado que el tiempo de observación de 3I/ATLAS sigue siendo limitado y que, al tratarse de un objeto extremadamente raro, merece un análisis más prolongado.
Si bien Loeb no ha dado por hecho que se trate de una nave extraterrestre ni de tecnología artificial, sus teorías e hipótesis buscan recordar que la ciencia debe estar preparada para investigar a fondo eventos inusuales.
Para ello recurre al concepto de los llamados “cisnes negros”, fenómenos de baja probabilidad pero alto impacto para la sociedad que pueden desafiar el conocimiento establecido.
En su visión, estudiar con rigor objetos como 3I/ATLAS ayuda a mejorar los métodos científicos y a no pasar por alto anomalías reales cuando se presentan.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué sorprendió 3I/ATLAS tras acercarse al Sol?
Porque pasó de mostrar poca actividad a liberar grandes cantidades de agua, gases y compuestos orgánicos en muy poco tiempo.
- ¿Este comportamiento es peligroso para la Tierra?
No. El cometa no representó ni representa ningún riesgo para nuestro planeta.
- ¿Qué sigue para 3I/ATLAS?
El cometa continúa alejándose del Sol; su próximo evento relevante será su acercamiento a Júpiter en marzo de 2026, antes de iniciar su salida definitiva de nuestro sistema solar.
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