Recientemente, científicos del Instituto de Virología de Wuhan anunciaron el hallazgo de un nuevo coronavirus en murciélagos, denominado HKU5-CoV-2. Este virus ha sido identificado en laboratorio y, según los investigadores, tiene la capacidad de adherirse a células humanas a través del receptor ACE2, el mismo que utilizó el SARS-CoV-2 para propagarse entre personas. Aunque hasta el momento no se ha detectado transmisión en humanos, el descubrimiento ha generado preocupación dentro de la comunidad científica debido a su similitud con otros coronavirus que han causado epidemias en el pasado.
El estudio, publicado en la revista Cell, señala que el HKU5-CoV-2 pertenece a la familia de los merbecovirus, que incluye el virus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Desde su aparición en 2012, el MERS ha infectado a más de 2,600 personas en todo el mundo y tiene una tasa de mortalidad del 36%.
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El hallazgo de este nuevo coronavirus ha reavivado el debate sobre la seguridad en la investigación de virus con potencial pandémico, así como sobre la necesidad de regulaciones más estrictas en laboratorios de bioseguridad.
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¿Por qué genera preocupación este nuevo virus?
El HKU5-CoV-2 ha demostrado en estudios de laboratorio que puede infectar células humanas y tejidos artificiales que imitan órganos respiratorios. Los investigadores enfatizan que, aunque el virus aún no se ha detectado en humanos, su capacidad para adherirse a células humanas lo convierte en un posible candidato a futuras zoonosis, es decir, infecciones que pueden pasar de animales a humanos.
Además, expertos en bioseguridad han expresado inquietud respecto al nivel de seguridad en el que se han realizado los estudios. Según los científicos W. Ian Lipkin y Ralph Baric, reconocidos epidemiólogos, los experimentos con este virus se llevaron a cabo en un laboratorio descrito como "BSL-2 plus", un nivel de seguridad que no cumple con los estándares internacionales para el manejo de virus con potencial pandémico.
El debate sobre la bioseguridad en laboratorios que trabajan con virus peligrosos no es nuevo. Existen cuatro niveles de bioseguridad: BSL-1, utilizado para microorganismos sin riesgo para los humanos, hasta BSL-4, reservado para los patógenos más peligrosos. El nivel en el que se realizó la investigación sobre el HKU5-CoV-2 no es reconocido por organismos internacionales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), lo que ha generado cuestionamientos en la comunidad científica.
Lipkin y Baric señalan que, aunque el estudio cumplió con normativas nacionales chinas, es necesario un enfoque global que garantice la seguridad en la investigación de virus potencialmente peligrosos. Sugieren que cualquier estudio sobre virus con riesgo pandémico debería realizarse exclusivamente en laboratorios con certificaciones de bioseguridad adecuadas.
¿Se avecina una nueva pandemia?
Si bien el HKU5-CoV-2 aún no representa una amenaza inmediata para la salud pública, la comunidad científica insiste en la necesidad de monitorear su evolución y establecer medidas preventivas. Los virus emergentes pueden mutar y adaptarse con el tiempo, aumentando su capacidad de transmisión entre humanos. Por ello, los expertos recomiendan una vigilancia constante de los virus en animales y un reforzamiento de los protocolos de bioseguridad en laboratorios que estudian patógenos con potencial pandémico.
Además, se ha sugerido que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) desempeñen un papel más activo en la regulación de la investigación de virus, asegurando que los estudios se realicen bajo estrictos estándares de bioseguridad y supervisión.
Con información de Bloomberg y Reuters
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