Los charales son peces pequeños que durante años han formado parte importante de la alimentación y economía en diversas comunidades mexicanas, especialmente en estados como Michoacán, Jalisco y el Estado de México. Sin embargo, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alertaron sobre el futuro de estos peces debido a problemas serios que están amenazando su supervivencia.
Estos peces son reconocidos por su cuerpo plateado y tamaño pequeño, además de su alto valor nutricional. En las regiones donde se encuentran, se suelen consumir frescos, secos, en tamales o como boquerones, y suelen venderse a buen precio en algunos mercados locales, lo que los hace un alimento común y de fácil acceso. A pesar de esto, la producción de charales se encuentra en constante declive en los últimos años, lo cual ha generado preocupación entre expertos y pescadores locales.
Te podría interesar
De acuerdo con investigaciones recientes divulgadas por especialistas de la UNAM, la principal amenaza que enfrentan estos peces viene de dos grandes frentes: la contaminación de las aguas donde habitan y la llegada de especies invasoras que afectan directamente su ecosistema.
Te podría interesar
¿Qué factores están amenazando a los charales?
Una de las amenazas más fuertes es la introducción de otras especies de peces que llegan a competir con los charales por alimento y espacio. La carpa común, introducida en México en el siglo XIX para repoblar lagos y embalses, es particularmente problemática debido a que consume directamente los huevos de los charales, afectando así su capacidad reproductiva. Además, las carpas jóvenes también compiten con los charales por alimentos como pequeños crustáceos.
Otra especie invasora preocupante es la carpa dorada, originaria de Asia, que al alimentarse de organismos similares a los que consumen los charales, como zooplancton, disminuye los recursos disponibles para ellos. De igual forma, la lobina negra, una especie introducida por su valor para la pesca deportiva, también representa un peligro, ya que en su estado adulto suele depredar directamente a los charales.
Contaminación y parásitos: peligros silenciosos para los charales
Por si fuera poco, la contaminación causada por actividades humanas también juega un papel crucial en la disminución de las poblaciones de charal. La liberación constante de aguas residuales domésticas, residuos industriales y otros contaminantes altera considerablemente la calidad del agua, lo cual impacta gravemente la vida acuática.
Finalmente, los científicos señalan que parásitos como la tenia asiática, introducida accidentalmente en México, también afectan gravemente a los charales. Este parásito altera el crecimiento y reproducción de estos peces, debilitando sus poblaciones.
Por estas razones, expertos recomiendan urgentemente acciones de conservación, monitoreo constante de cuerpos de agua y control estricto sobre la introducción de nuevas especies para proteger a estos pequeños peces que representan no solo un valor económico, sino también cultural y ambiental para México.
Sigue a Heraldo Binario en Google News, dale CLIC AQUÍ.