CIENCIA

¿Por qué procrastinamos? La ciencia acaba de encontrar la respuesta en el cerebro

No es pereza ni falta de voluntad: la ciencia descubrió un circuito cerebral que explica por qué postergamos tareas.

La neurociencia comienza a explicar por qué postergamos tareas, incluso cuando sabemos que nos convienen.Créditos: Freepik / Canva
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Posponer tareas importantes suele interpretarse como falta de disciplina o pereza, pero la neurociencia empieza a contar otra historia.

Investigaciones recientes muestran que el cerebro activa un mecanismo específico cuando una acción prometedora también implica estrés, molestia o castigo, incluso si hay una recompensa clara al final.

Ese “freno” interno explica por qué sabemos que algo nos conviene y, aun así, lo evitamos. No se trata de no valorar el beneficio, sino de una señal anticipatoria que reduce el impulso de empezar.

La evidencia proviene de un estudio experimental que observó directamente qué ocurre en el cerebro ante decisiones incómodas.

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Un experimento con primates revela por qué procastinamos

El estudio fue encabezado por el neurocientífico Ken-Ichi Amemori, de la Universidad de Kioto, y se realizó con macacos entrenados en tareas de decisión.

En una fase inicial, los animales elegían entre distintas cantidades de agua, sin consecuencias negativas, lo que permitió medir la motivación ante recompensas claras.

Luego se introdujo un elemento aversivo: una opción ofrecía más agua, pero incluía un soplo de aire al rostro. Aunque la recompensa era mayor, la motivación cayó de inmediato.

Los animales dudaban, tardaban más o evitaban la acción, un patrón muy similar al humano cuando una tarea con beneficio viene acompañada de incomodidad.

El análisis de la actividad cerebral permitió identificar un circuito clave: la conexión entre el estriado ventral y el pálido ventral, regiones del cerebro vinculadas con la recompensa y la iniciación de acciones.

Cuando el cerebro anticipa algo desagradable, esta vía se activa y envía una señal inhibidora que reduce el impulso de actuar.

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Para qué sirve procrastinar

Para confirmar que no se trataba sólo de una correlación, el equipo utilizó una técnica quimio genética que permitió desactivar temporalmente esa conexión mediante un fármaco.

Al hacerlo, los macacos recuperaron la motivación para iniciar tareas incluso cuando incluían el estímulo incómodo.

El hallazgo, publicado en la revista Current Biology, sugiere que este circuito no regula la motivación, sino específicamente la resistencia a iniciar acciones asociadas con experiencias negativas.

Dicho de otro modo, es la base neurológica del hábito de dejar las cosas para después. Los investigadores señalan que este mecanismo cumple una función protectora.

Evolutivamente, ayuda a evitar el agotamiento y el estrés excesivo. Entenderlo no convierte la procrastinación en excusa, pero sí cambia el enfoque: no siempre es falta de voluntad, sino un sistema cerebral que intenta cuidar recursos ante la incomodidad anticipada.

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Preguntas frecuentes

  • ¿La procrastinación es lo mismo que pereza?

No. El estudio sugiere que es un reflejo neurológico que frena la acción cuando anticipamos incomodidad, no falta de interés por la recompensa.

  • ¿Este circuito existe también en humanos?

El sistema motivacional de los primates es muy similar al humano, por lo que los resultados ofrecen una base sólida para entender conductas humanas.

  • ¿Se puede “apagar” la procrastinación?

En el experimento se logró de forma temporal con fármacos, pero los científicos advierten que este circuito también protege del agotamiento, por lo que cualquier intervención requiere cautela.

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