Desde su descubrimiento el 1 de julio de 2025, el cometa 3I/ATLAS ha captado la atención de astrónomos y científicos de todo el mundo. Uno de los especialistas que se sumó al análisis de su tamaño y características físicas fue el profesor de la Universidad de Harvard, Abraham “Avi” Loeb.
Con el propósito de obtener imágenes inéditas del cometa, Loeb propuso una nueva misión para la sonda espacial Juno de la NASA, que desde 2016 orbita Júpiter para estudiar al planeta más grande del Sistema Solar. Sin embargo, al encontrarse ya en la fase final de su misión, el físico sugirió aprovechar el combustible restante para dirigir la nave hacia una trayectoria que le permitiera acercarse a 3I/ATLAS.
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Según Loeb, la trayectoria, comportamiento y composición del cometa resultan inusuales, por lo que observarlo de cerca podría aportar valiosa información sobre su origen y sobre la naturaleza de los objetos interestelares. Su propuesta fue respaldada con cálculos precisos que demostraban la viabilidad del acercamiento.
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3I/ATLAS: Científico sugiere que el cometa podría estar controlado por inteligencia extraterrestre
Aunque la propuesta fue enviada a la NASA, la agencia no emitió respuesta. No obstante, Loeb ha profundizado en diversos artículos sobre las características del cometa y ha planteado la posibilidad de que 3I/ATLAS sea un objeto controlado por una inteligencia extraterrestre.
El docente de Harvard sustenta esta hipótesis en varios factores, entre ellos, el tamaño y brillo inusual del cometa en comparación con otros cuerpos similares. Recordó que, al momento de su detección, 3I/ATLAS parecía demasiado brillante para la distancia a la que se encontraba.
Si toda esa luz proviniera únicamente del reflejo solar, el objeto tendría un diámetro aproximado de 20 kilómetros, una magnitud muy superior a la esperada para una roca interestelar. Según sus cálculos, la probabilidad de encontrar primero un objeto de ese tamaño era de apenas 0.0001, lo que considera un hallazgo sospechoso.
Otra anomalía destacada es su comportamiento atípico. Los cometas, al acercarse al Sol, suelen desarrollar colas de gas y polvo, además de mostrar huellas químicas claras en sus espectros. Sin embargo, 3I/ATLAS no presentaba ninguno de estos rasgos.
No emitía gases típicos como dióxido de carbono o metano, solamente reflejaba una luz rojiza, posiblemente causada por compuestos orgánicos en la superficie. Para Loeb, esta explicación resultaba insuficiente, sugiriendo que podría tratarse de algo menos común.
Asimismo, el físico resaltó que el cometa no mostraba una cola visible ni características propias de un asteroide, lo que lo hacía aún más desconcertante.
Otro punto en la teoría de Loeb es su trayectoria anómala. Mientras la mayoría de los objetos interestelares cruzan el Sistema Solar desde ángulos aleatorios dictados por la gravedad, 3I/ATLAS parece seguir una ruta demasiado precisa y alineada con el plano planetario.
Para el investigador, esta trayectoria “demasiado ordenada” podría asemejarse a una ruta de sobrevuelo cuidadosamente trazada para observar el Sistema Solar.
Estos elementos han incrementado el interés de Loeb, mientras que la falta de respuesta por parte de la NASA ha reavivado el debate entre la comunidad científica, la política y los supuestos secretos del gobierno estadounidense.
Aunque la agencia insiste en que 3I/ATLAS es un cometa sin riesgo para la Tierra, su comportamiento, trayectoria y propiedades inusuales han llevado a algunos investigadores como Loeb a considerar la posibilidad de que se trate de un objeto de origen artificial o incluso extraterrestre.