Entre los principales géneros narrativos destaca la acción, ideal para quienes disfrutan de historias cargadas de adrenalina a través de combates, persecuciones y enfrentamientos.
La aventura, por su parte, atrae a quienes buscan exploraciones, tesoros ocultos y viajes hacia lo desconocido, mientras que la ciencia ficción cautiva con relatos sobre viajes espaciales, futuros distópicos y tecnología avanzada.
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Para quienes buscan diversión y momentos de entretenimiento, la comedia es una de las opciones favoritas.
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En tanto, el romance conquista a los aficionados de las historias de amor marcadas por desafíos y obstáculos que los protagonistas deben superar para estar juntos.
Por otro lado, quienes prefieren dejarse envolver por emociones intensas como el miedo, el suspenso o la angustia suelen inclinarse por el género de terror.
¿Por qué a algunas personas les gustan las películas de terror? La explicación psicológica
Pamela Anile, psicóloga con orientación cognitivo-conductual, explica que existe una estrecha relación entre el miedo y el placer, dos emociones que convergen en las historias de terror.
De acuerdo con la especialista, el miedo puede generar un “placer cognitivo”, porque permite explorar situaciones amenazantes dentro de un entorno seguro.
Al ver una película de terror, el cerebro activa distintas áreas relacionadas con el estado de alerta, la emoción y la respuesta ante posibles peligros.
Otro factor importante es que las emociones intensas pueden hacer que las personas se sientan más vivas y estimuladas, porque rompen con la rutina y generan una descarga emocional que incrementa la sensación de adrenalina, emoción y satisfacción.
¿Por qué las emociones fuertes resultan tan atractivas?
Algunas teorías sostienen que quienes buscan experiencias fuertes lo hacen para satisfacer su curiosidad, sus impulsos o su necesidad de estimulación.
La experta señala que las películas de terror pueden provocar reacciones similares a las que se experimentan en los deportes extremos, favoreciendo la liberación de dopamina, adrenalina y endorfinas, sustancias asociadas con el bienestar y la emoción.
Además, sentir miedo dentro de una historia de ficción genera una sensación de alivio, porque el espectador comprende que el peligro no es real.
De esta manera, el placer asociado al miedo surge porque la experiencia ocurre en un contexto controlado, sin representar una amenaza verdadera.
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