Cruzar el Océano Atlántico en menos de lo que dura una película larga está dejando de ser una fantasía de la ciencia ficción para convertirse en una realidad inminente.
Gracias a los avances de la NASA y su revolucionario avión experimental X-59 QueSST, apodado por la industria como el "Hijo del Concorde", la promesa de viajar de Nueva York a Londres en menos de cuatro horas se encuentra en su fase más crucial.
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El "Hijo del Concorde" ya alcanzó una velocidad de hasta 1,490 km/h
Tras meses de rigurosas simulaciones y calibraciones menores, el avión X-59, cuyo valor se estima en 247 millones de dólares, completó con éxito su primer vuelo supersónico, superando la barrera del sonido al registrar una velocidad de Mach 1.1 (alrededor de 1,150 km/h) a una altitud de 43,400 pies.
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Solo unos días después, los ingenieros de la NASA y la división Skunk Works de Lockheed Martin redoblaron la apuesta al llevar la aeronave hasta Mach 1.4 (aproximadamente 1,490 km/h) a 55,000 pies de altura, cumpliendo con creces los objetivos de rendimiento en condiciones de misión real.
La velocidad del X-59 es debido a su revolucionario diseño aerodinámico
El verdadero as bajo la manga del X-59, y la razón por la cual supera el legado de su predecesor, radica en su revolucionario diseño aerodinámico. Cuenta con una estilizada y alargada nariz de casi 30 metros de longitud diseñada específicamente para evitar que las ondas de choque se fusionen.
Se ha señalado que el Concorde original fue retirado no solo por sus altos costes de mantenimiento, sino por el ensordecedor "boom supersónico" que producía al romper la barrera del sonido, lo que provocó que el gobierno de los Estados Unidos y otras naciones prohibieran sus vuelos comerciales sobre tierra firme desde 1973.
Este avión solo produce un sutil y amortiguado “golpe sónico”
En lugar de la explosión sónica que solía hacer temblar los cristales de las ciudades, el X-59 produce un sutil y amortiguado "golpe sónico" (sonic thump). Los técnicos estiman que el ruido percibido desde el suelo al paso de la aeronave se reducirá a unos escasos 75 decibelios, un volumen equivalente al sonido de la puerta de un coche cerrándose a moderada distancia.
Esta drástica reducción acústica es la clave para que las agencias de aviación internacionales deroguen las antiguas restricciones coloniales y permitan rutas supersónicas directas sobre áreas pobladas.
Pruebas para corroborar que el sonido del X-59 es imperceptible en la vida cotidiana
Con los datos recopilados en las recientes pruebas, la NASA se prepara para activar la segunda fase de la misión Quesst. Durante este periodo, el X-59 realizará vuelos de demostración sobre diversas comunidades seleccionadas en territorio estadounidense.
El objetivo de estas pruebas de campo será desplegar conjuntos de micrófonos terrestres avanzados y realizar encuestas directas a los ciudadanos para verificar si el impacto acústico es verdaderamente imperceptible en la vida cotidiana de las personas.
Los primeros vuelos comerciales supersónicos apuntan al 2025
De validar los resultados que los científicos prevén, la NASA entregará las herramientas de diseño y los datos regulatorios a los principales fabricantes comerciales de la industria aeroespacial. Firmas privadas ya trabajan en proyectos paralelos de aerolíneas de pasajeros inspirados en estos avances.
Los expertos más optimistas estiman que, si las normativas globales se reescriben a finales de esta década, los primeros vuelos comerciales supersónicos capaces de conectar Nueva York y Londres en poco más de tres horas y media estarán listos para transportar pasajeros hacia el año 2035.
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