La llegada oficial de la temporada de lluvias 2026 ha encendido las alarmas de las autoridades meteorológicas en México. De acuerdo con los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), así como del portal especializado Meteored, este año presenta una dinámica atmosférica atípica debido a la transición e influencia del fenómeno de "El Niño".
Aunque la temporada de lluvias 2026 abarca desde mayo hasta noviembre, los expertos señalan que las precipitaciones más potentes y peligrosas se concentrarán con mayor fuerza durante tres meses en particular.
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En junio comenzarán las fuertes lluvias
El primer gran pico de lluvias se registrará durante el mes de junio. Los reportes climáticos indican que este mes experimentará un cambio abrupto, con precipitaciones que superarán el promedio histórico en el centro, sur y sureste del país.
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Esta "señal húmeda" tan temprana e intensa representa una amenaza directa para las zonas urbanas debido a la saturación rápida de los sistemas de drenaje y el peligro inminente de inundaciones repentinas en vialidades principales.
La temporada de lluvias 2026 será crítica en agosto y septiembre
Tras un breve respiro estimado entre julio y agosto por los efectos de la canícula —periodo en el que disminuirán las lluvias e incrementarán las temperaturas en estados del noreste y centro—, la verdadera fase crítica del año emergerá a finales del verano.
Históricamente, y reforzado por las proyecciones de este 2026, los meses de agosto y septiembre concentrarán la mayor actividad de lluvias severas por ciclones tropicales y huracanes de alta categoría.
En ambos meses, las condiciones de peligro se potenciarán
Las autoridades han detallado que las condiciones de peligro en agosto y septiembre se potenciarán por las elevadas temperaturas registradas en la superficie marina, particularmente en el Océano Pacífico, donde se prevé una actividad ciclónica por arriba de la media.
Dicha combinación de estos sistemas con el Monzón Mexicano en el noroeste detonará acumulados de agua potencialmente catastróficos en regiones montañosas y costeras, incrementando exponencialmente el riesgo de deslaves de tierra y el desbordamiento de ríos.
Por seguridad, es importante acelerar las labores de desazolve y limpieza de canales
Ante este panorama, la Coordinación Nacional de Protección Civil ha exhortado a la población y a los gobiernos locales a no bajar la guardia y a acelerar las labores de desazolve y limpieza de canales.
Los expertos advierten que el peligro real no radica únicamente en la cantidad de agua que caerá, sino en la intensidad de las tormentas de corta duración, las cuales son capaces de generar emergencias severas en cuestión de minutos en áreas con antecedentes de vulnerabilidad.
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