CLIMA NACIONAL

El Niño Godzilla: ¿Qué significa este término climático y qué efectos tiene en México?

El Niño Godzilla encendió las alarmas de las autoridades en todo el país, debido a los efectos climáticos que podría desencadenar

Zacatecas durante una sequía y CDMX en una inundación en 2025.Créditos: Adolfo Vladimir y Daniel Augusto, Cuartoscuro / collage ilustrativo.
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El fenómeno conocido como “Niño Godzilla” ha vuelto a colocarse en el centro de la conversación científica y climática debido a las condiciones que podrían favorecer un nuevo episodio intenso durante 2026.

Aunque el término no es oficial dentro de la meteorología, se utiliza para describir eventos extremadamente fuertes de El Niño, capaces de alterar el clima global y provocar impactos importantes en distintas regiones del planeta, incluido México.

Especialistas de la UNAM han explicado que este tipo de eventos representa mucho más que un calentamiento pasajero del océano Pacífico.

Por ello, el concepto de “Niño Godzilla” ha comenzado a ganar relevancia entre quienes siguen de cerca el comportamiento del clima y sus posibles consecuencias.
Foto: Canva

Se trata de una compleja interacción entre el océano y la atmósfera que modifica patrones de lluvia, temperatura, sequías y actividad ciclónica. 

Las proyecciones actuales apuntan a que durante este año podrían desarrollarse condiciones compatibles con un evento intenso de El Niño.

Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía existe incertidumbre y que aún no es posible confirmar si alcanzará niveles extremos similares a los registrados en 1997-1998 o en 2015-2016.

¿Qué es exactamente el Niño Godzilla?

El término “Niño Godzilla” nació tras el poderoso episodio de El Niño ocurrido entre 2015 y 2016, cuando la temperatura superficial del océano Pacífico presentó anomalías superiores a los 2.5 grados Celsius.

En esencia, El Niño aparece cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal durante varios meses consecutivos. Este calentamiento modifica la circulación atmosférica y altera la distribución de lluvias y tormentas.

Los expertos señalan que el fenómeno comienza cuando los vientos alisios —que normalmente empujan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico— se debilitan. Como consecuencia, el agua caliente se desplaza hacia el centro y el este del océano, liberando enormes cantidades de energía hacia la atmósfera.

Ese desequilibrio climático termina afectando regiones muy alejadas del Pacífico ecuatorial. Mientras algunas zonas enfrentan lluvias extremas, otras pueden sufrir sequías prolongadas y temperaturas récord.

Los efectos que podría tener en México

En México, el impacto del “Niño Godzilla” puede sentirse de distintas maneras dependiendo de la región. Los investigadores explican que uno de los principales efectos es el cambio en los patrones de lluvia.

En algunas entidades pueden presentarse sequías severas, mientras que otras podrían enfrentar tormentas más intensas y huracanes con rápida intensificación. El calor acumulado en el océano funciona como combustible adicional para los ciclones tropicales.

Durante años de fuerte actividad de El Niño, el Pacífico mexicano suele experimentar aguas mucho más cálidas. Esto puede favorecer fenómenos extremos y alterar el comportamiento habitual de la temporada de lluvias.

Los científicos recuerdan que el huracán Otis mostró cómo un océano extremadamente caliente puede acelerar la fuerza de un ciclón en pocas horas. Aunque no se atribuye directamente al “Niño Godzilla”, sí evidencia el papel que juega la temperatura marina en estos eventos.

Cambios en el océano y afectaciones a la pesca

El “Niño Godzilla” no solo afecta el clima continental. También genera transformaciones importantes dentro del océano.

Cuando las aguas superficiales se calientan demasiado, disminuye el ascenso de corrientes frías ricas en nutrientes. Este proceso, conocido como surgencia, es esencial para mantener la productividad marina y las cadenas alimenticias.

Al reducirse la presencia de nutrientes, disminuye el fitoplancton, base de numerosos ecosistemas marinos. Esto puede afectar poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos, además de impactar actividades económicas como la pesca.

Investigaciones realizadas en zonas del Pacífico mexicano, como Mazatlán y el Golfo de Tehuantepec, detectaron que durante episodios intensos de El Niño la productividad biológica cayó de forma considerable.

¿México debe preocuparse por un nuevo evento extremo?

Los especialistas consideran que todavía es temprano para afirmar que se desarrollará un “Niño Godzilla” en 2026, aunque reconocen que las condiciones actuales mantienen la atención científica.

Por ello, la comunidad científica insiste en la importancia de monitorear continuamente el Pacífico ecuatorial y fortalecer la preparación ante posibles escenarios climáticos adversos.

El cambio climático también añade incertidumbre. Un planeta más cálido puede modificar la frecuencia e intensidad de estos fenómenos, incrementando el riesgo de lluvias extremas, sequías y ciclones más peligrosos.
Foto: Ciencia UNAM

La combinación entre océanos más cálidos y fenómenos intensos como el “Niño Godzilla” podría convertirse en uno de los mayores desafíos para el clima global en los próximos años.

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