SALUD

¿El ébola puede convertirse en la próxima pandemia? Esto advierten especialistas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el reciente brote de ébola como una situación de emergencia de salud pública

El nuevo brote de ébola ha provocado que la comunidad científica se haga la pregunta: ¿tiene este virus el potencial de convertirse en la próxima pandemia global?Créditos: Heraldo Binario / Canva
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La reciente declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a un brote de ébola en África central ha encendido las alarmas globales. 

El brote, que afecta principalmente a la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, avanza con rapidez y ya acumula cientos de casos sospechosos y decenas de fallecimientos. La situación ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda pero inevitable para la comunidad científica: ¿tiene este virus el potencial de convertirse en la próxima pandemia global?

La probabilidad de que el ébola desencadene una pandemia global es extremadamente baja

A pesar del temor generalizado, virólogos y epidemiólogos coinciden en que la probabilidad de que el ébola desencadene una pandemia global al estilo del COVID-19 es extremadamente baja. La razón principal radica en el mecanismo de transmisión del virus.

 A diferencia del SARS-CoV-2 o la influenza, que se propagan fácilmente a través de aerosoles en el aire, el ébola requiere el contacto directo con fluidos corporales (como sangre, saliva o vómito) de una persona infectada y con síntomas, o de superficies contaminadas. Esta característica biológica frena drásticamente su capacidad de expandirse de forma masiva y silenciosa por todo el planeta.

¿Cuál es el riesgo del ébola en el mundo?

Sin embargo, los expertos advierten que "bajo riesgo pandémico" no significa "riesgo cero". El peligro real del ébola no es una dispersión global incontrolable, sino su letalidad extrema en brotes regionales y el riesgo de ramificaciones internacionales a través de la movilidad humana. 

Los especialistas señalan con preocupación que el brote actual está siendo impulsado por una cepa para la cual no existen vacunas ni tratamientos autorizados —a diferencia de la variante Zaire, que ya cuenta con inmunizaciones efectivas—. Esto incrementa la vulnerabilidad de las poblaciones locales y dificulta enormemente los esfuerzos de contención en origen.

A este desafío virológico se le suma una "tormenta perfecta" de factores logísticos y sociales en las zonas afectadas. El este de la RDC es una región fuertemente inestable, marcada por conflictos armados y un constante flujo de refugiados y desplazados internos que cruzan fronteras hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur. 

Asimismo, la desconfianza histórica de las comunidades hacia los organismos internacionales y la persistencia de prácticas funerarias tradicionales que implican tocar los cuerpos de los fallecidos —momento de máxima carga viral— complican el rastreo de contactos y el aislamiento de los enfermos.

Foto: Asociación Mexicana de Vacunología.

El mundo no está preparado para afrontar nuevas crisis sanitarias

Por otra parte, la Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial (GPMB) emitió un duro informe advirtiendo que el mundo no está preparado para afrontar nuevas crisis sanitarias debido a que la inversión en preparación sigue siendo sumamente insuficiente. 

Si el virus lograra salir de los focos actuales e ingresar a grandes centros urbanos e interconectados con aeropuertos internacionales, se podrían generar casos de exportación en otros continentes. Aunque el sistema de vigilancia global actual es mucho más estricto que durante la crisis de 2014, cualquier brecha en los controles fronterizos podría saturar los sistemas de salud locales en cuestión de días.

Se alerta a no ignorar la alerta de ébola en África central

En conclusión, los especialistas descartan que el ébola sea el candidato más probable para la próxima pandemia global debido a su baja transmisibilidad comunitaria aérea, pero alertan que ignorar la emergencia actual en África central es un error crítico. 

La verdadera amenaza radica en la desatención internacional de un virus con una tasa de mortalidad que puede superar el 40% en sus cepas actuales. Los expertos concluyen que la mejor estrategia para evitar una crisis mayor no es el pánico global, sino el apoyo financiero y científico inmediato para contener el brote en su origen mediante diagnósticos rápidos y el desarrollo urgente de nuevas vacunas.

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