El inicio de la temporada de huracanes 2026 ha encendido las alarmas de la comunidad meteorológica internacional, y sobre todo mexicana, ante un escenario climático inédito y de alta complejidad.
Los expertos expresan una profunda preocupación debido a la convergencia simultánea de dos amenazas en el Océano Pacífico Oriental: El Niño y altas temperaturas en el mar.
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La temporada de huracanes 2026 abarcará de mayo a noviembre
La cuenca del Pacífico Oriental se caracteriza por tener una temporada alta bastante prolongada. Aunque la actividad ciclónica suele iniciar formalmente a finales de mayo o principios de junio y extenderse hasta finales de octubre o principios de noviembre, el periodo de máxima intensidad se concentra entre finales de agosto y principios de septiembre.
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No obstante, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) establece el marco temporal oficial para esta región desde el 15 de mayo hasta el 30 de noviembre.
Muchos ciclones se originan frente a las costas del Pacífico mexicano
La gran mayoría de los ciclones tropicales en la cuenca del Pacífico Oriental se originan frente a las costas del Pacífico mexicano, desde donde suelen desplazarse hacia el oeste o el noroeste adentrándose en mar abierto, donde finalmente se disipan sin representar un peligro para el continente.
Sin embargo, un porcentaje de estos sistemas logra impactar el litoral de México, mientras que una cantidad significativamente menor llega a afectar la costa oeste de los Estados Unidos continentales. Asimismo, existen trayectorias que permiten a estos fenómenos avanzar hacia el Pacífico Central, llegando a poner en alerta al archipiélago de Hawái.
El Niño tendrá un impacto directo en la temporada de huracanes 2026
Las proyecciones climáticas señalan que el fenómeno de El Niño podría consolidarse durante el verano de 2026 e intensificarse hacia finales de año.
Este escenario tendrá un impacto directo en la temporada de huracanes 2026 del Pacífico Oriental, ya que este evento tiende a generar condiciones idóneas para el desarrollo de ciclones tropicales en la región, tales como el ascenso del aire y una baja cizalladura del viento.
Por el contrario, el panorama se invierte drásticamente en la cuenca del Atlántico, donde El Niño actúa como un supresor natural al provocar el descenso del aire e incrementar los vientos cortantes, dificultando la formación de tormentas.
El calor puede potenciar la gestación de tormentas tropicales y huracanes
Un factor crítico en esta temporada es que las altas temperaturas en el Océano pueden potenciar la gestación de tormentas tropicales y huracanes tanto en mar abierto como en las proximidades de las costas del Pacífico mexicano. De hecho, diversas áreas de esta región ya registran máximos históricos de calor para esta época del año.
A pesar de estas condiciones térmicas tan propicias, los pronósticos meteorológicos actuales indican calma a corto plazo, descartándose la formación de algún ciclón tropical en las cuencas mencionadas durante los próximos siete días.
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