Existe una oficina en el edificio Tlahuizcalpan de la Facultad de Ciencias de la UNAM que no parece gran cosa desde afuera. Se trata del Taller de Cómputo General, en el primer piso. Pero dentro, sobre mesas de trabajo, decenas de computadoras esperan una segunda oportunidad. No están ahí por accidente: alguien las rescató, las desarmó, las limpió, instaló software nuevo y las dejó listas para que estudiantes con dificultades económicas puedan terminar su carrera.
Ese alguien es el matemático Luis Alberto Vázquez Maison, técnico académico del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias, quien recibió de Seguritech 10 computadoras en buen estado para su donación.
De la pandemia a un programa permanente
El Reciclatrón de Ciencias nació en 2020. Cuando debido a la pandemia la UNAM anunció que todas las clases serían en línea, el profesor Vázquez se dio cuenta de algo que los números confirmaron después: muchos de sus estudiantes no iban a poder conectarse. No porque no quisieran, sino porque no tenían computadora en casa.
Lo que empezó como una respuesta de emergencia —buscar equipos en desuso, repararlos, entregarlos a quienes los necesitaban— se convirtió en una vocación. De 2022 a 2025, el Reciclatrón de Ciencias ha repartido 250 equipos rehabilitados entre la comunidad universitaria. Gracias al apoyo recibido, alumnos de las facultades de Filosofía y Letras, Contaduría y Administración, y de Estudios Superiores Zaragoza han podido solicitar y recibir este apoyo.
El proceso para que un estudiante acceda a una computadora no podría ser más directo: credencial y comprobante de inscripción. Nada más.
La lógica del segundo uso
El trabajo que ocurre en ese taller antes de que una computadora llegue a manos de un estudiante no es trivial. Vázquez Maison llega mucho antes de su horario de clases para realizar esa labor e incluso se lleva trabajo a casa los fines de semana, acompañado de Maricela Solórzano y Luis Enrique Serrano, también académicos del Departamento de Matemáticas.
Equipos como los que donó Seguritech, se reacondicionan para obtener el mejor desempeño posible: se cambian discos duros mecánicos por unidades de estado sólido más rápidas, se amplía memoria, se instalan sistemas operativos ligeros. Lo que no puede recuperarse como equipo completo se convierte en refacciones para rescatar otros. Nada termina en la basura si puede evitarse.
De acuerdo con Heberto Ferreira Medina, encargado del área de Telecomunicaciones del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, campus Morelia, en promedio, cada mexicano genera cerca de 12 kilos de desechos electrónicos al año.
Cada computadora que llega al taller del profesor Vázquez es, simultáneamente, un residuo que no contamina y una herramienta que ayuda a otras personas. Dos problemas resueltos con un solo acto.
"Lo que hacemos es darle mantenimiento al equipo, reacondicionarlo para obtener el mayor desempeño posible y entregárselo a los estudiantes para que puedan realizar sus tareas académicas. Y si un equipo ya no está en condiciones de uso, podemos aprovechar sus piezas para reacondicionar otros más recientes. Siempre hay una forma de que algo sirva", explicó el profesor Vázquez Maison en entrevista.
Por qué Seguritech está aquí
Para Seguritech, donar estas computadoras al Reciclatrón de Ciencias no fue un trámite de fin de ciclo de vida de activos. Fue una decisión de coherencia.
“En Seguritech creemos que la tecnología tiene un ciclo de vida que no termina en la basura. Estas computadoras pueden seguir siendo útiles, pueden abrir puertas para otras personas. Llegar a manos de un estudiante universitario que las necesita es, para nosotros, el mejor destino posible”, afirmó Ariel Picker, CEO de Seguritech.
Esa convicción conecta directamente con el pilar de responsabilidad social que la empresa ha construido desde sus inicios: la tecnología como habilitadora del progreso. La importancia de esta iniciativa, como afirma el propio académico Vázquez Maison, es que también genera menos contaminación al reutilizar los equipos, reciclar solo aquellos que definitivamente ya no sean útiles y, desde luego, apoyar a que los estudiantes puedan continuar con sus estudios.
Seguritech es una empresa que, día a día, desarrolla tecnología de misión crítica: centros de mando, videovigilancia inteligente, ciberseguridad, sistemas que resguardan infraestructuras y personas. Pero sabe que proteger a México también significa proteger el derecho de un joven a terminar su carrera.
El pago que no tiene precio
El profesor Vázquez tiene una forma muy clara de describir lo que le da este trabajo:
“Es muy satisfactorio recibirlos. La sonrisa es espontánea, sus ojos brillan de alegría. Es una satisfacción que no experimenté ni cuando me titulé.”
Esos estudiantes que regresan al taller a contar que ya terminaron la carrera, que ya defendieron su tesis, son el indicador de impacto más honesto que existe. No hay métrica corporativa que lo supere.
MMV