La automatización industrial dejó de ser una promesa a futuro y se convirtió en una realidad tangible en China.
Xiaomi, uno de los mayores fabricantes de smartphones del mundo, mostró una planta capaz de producir un teléfono por segundo sin intervención humana directa.
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Esta instalación, conocida como “fábrica oscura”, opera las 24 horas del día y marca un nuevo estándar en la manufactura tecnológica global, impulsada por inteligencia artificial y robótica avanzada.
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Fábrica automatizada de Xiaomi opera sin humanos y en completa oscuridad
La planta de Xiaomi está ubicada en el distrito de Changping, en Beijing, y ocupa alrededor de 81,000 metros cuadrados, el equivalente a 11 canchas de futbol. No hay luces encendidas porque no hay personas, sino robots en la línea de producción.
Todo el proceso —ensamblaje, pruebas de calidad, instalación de software y empaquetado— es realizado por máquinas que no requieren iluminación ni condiciones pensadas para humanos.
Este modelo permite reducir costos energéticos asociados a luz, climatización y pausas operativas, según información difundida por la propia compañía.
HyperIMP, la inteligencia artificial que controla la producción de Xiaomi
El funcionamiento de la fábrica se apoya en HyperIMP, una plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Xiaomi. Este sistema monitorea en tiempo real cada etapa del proceso productivo.
Las máquinas se comunican entre sí, detectan fallas antes de que ocurran y ajustan parámetros de forma autónoma para evitar interrupciones.
De acuerdo con datos presentados por Xiaomi, esta tecnología permite alcanzar una capacidad anual de hasta 10 millones de smartphones de gama alta, con niveles de precisión difíciles de igualar por métodos tradicionales.
China lidera la manufactura inteligente y la automatización industrial
La fábrica de Xiaomi es un ejemplo del giro estratégico de China hacia la llamada Industria 4.0.
El país concentra cerca del 50% de los robots industriales del mundo, según la International Federation of Robotics.
Este enfoque se alinea con el plan “Made in China 2025”, que busca reducir la dependencia tecnológica externa y apostar por innovación propia.
Más que fabricar más barato, el objetivo es producir mejor y más rápido, consolidando liderazgo en sectores clave como electrónica de consumo y semiconductores.
Impacto de la fábrica de Xiaomi en el empleo y la industria tecnológica
Xiaomi ha señalado que la automatización no elimina el trabajo humano, sino que lo desplaza hacia áreas como investigación, diseño y mantenimiento especializado.
Sin embargo, expertos advierten riesgos asociados a la alta dependencia de la IA, como ciberseguridad, fallas sistémicas o concentración tecnológica.
Aun con esos desafíos, la “fábrica oscura” deja claro que el futuro de la industria ya está en marcha y que la producción sin humanos dejó de ser ciencia ficción para convertirse en un nuevo paradigma industrial.
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