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Stablecoins: ¿Una trampa de inversión digital?

Un estudio del MIT advierte que la recientemente aprobada regulación estadounidense no es suficiente para garantizar su estabilidad.

¿El dinero digital es realmente seguro?Créditos: Especial
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Imagine que guarda sus ahorros en una cartera digital. La aplicación le promete que cada peso digital que tiene vale exactamente un peso real, en todo momento y bajo cualquier circunstancia. Suena conveniente, moderno y seguro. Pero, ¿qué pasaría si en un momento de pánico financiero, cuando usted más necesita retirar su dinero, el sistema simplemente no puede cumplir esa promesa?

Esa es, en esencia, la advertencia central de un estudio reciente titulado “The Hidden Plumbing of Stablecoins: Financial and Technological Risks in the GENIUS Act Era”, de Daniel J. Aronoff, F. Christopher Calabia, Anders Brownworth, Ashwanth Samuel y Neha Narula, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en febrero de este año: las llamadas “stablecoins” o monedas digitales estables tienen vulnerabilidades profundas que la nueva regulación estadounidense no ha resuelto completamente.

¿Qué son las “stablecoins” y por qué importan?

Las “stablecoins” son un tipo de criptomoneda diseñada para no fluctuar en su precio. A diferencia del Bitcoin, que puede valer hoy diez veces más o menos que el mes pasado, una “stablecoin” promete mantener siempre el mismo precio, generalmente un dólar por cada moneda. Para lograrlo, las empresas que las emiten conservan activos reales como respaldo: dólares en cuentas bancarias, bonos del gobierno de Estados Unidos o contratos de financiamiento a corto plazo.

Hoy en día estas monedas se usan masivamente para transacciones en los mercados de criptomonedas y empiezan a aparecer en la realización de pagos cotidianos fuera de ese mundo. Las dos más grandes, USDT emitida por Tether y USDC por Circle, juntas representan cientos de miles de millones de dólares en circulación. Algunos analistas pronostican que para 2030 el mercado podría alcanzar entre dos y cuatro “trillions” de dólares.

Ante este crecimiento, el congreso de Estados Unidos aprobó en 2025 la llamada Ley GENIUS, la primera regulación federal integral para este tipo de instrumentos. La ley establece qué activos pueden usar las empresas emisoras de “stablecoins” como respaldo, exige transparencia a través de la emisión de reportes financieros mensuales y prohíbe ciertas prácticas riesgosas. En términos generales, es un avance. Pero los investigadores del MIT argumentan que tiene lagunas peligrosas.

El problema de la plomería invisible

El título del estudio no es casual. La “plomería oculta” hace referencia a toda la infraestructura que opera tras bambalinas y que hace posible que una “stablecoin” cumpla su promesa de valor. Cuando uno abre la llave del agua, no piensa en tuberías, válvulas ni presión.

Simplemente espera que salga agua. De la misma forma, cuando alguien quiere canjear su “stablecoin” por dólares reales, espera que el proceso sea instantáneo y sin contratiempos. Pero la plomería que hace posible ese canje es mucho más compleja y frágil de lo que parece.

Para entender por qué, hay que imaginar lo que ocurre cuando alguien pide su dinero de vuelta. La empresa emisora de la “stablecoin” no tiene una caja llena de dólares esperando ser redimidos.

Lo que tiene son bonos del gobierno de Estados Unidos, comúnmente conocidos como “Treasuries”, que debe vender rápidamente en el mercado financiero para obtener los dólares necesarios para entregar a sus clientes. Ese proceso de venta no ocurre en el vacío: depende de intermediarios financieros o “broker-dealers”.

El problema es que esos intermediarios tienen límites regulatorios estrictos en torno al monto que pueden operar en un momento dado. Cuando muchos inversionistas quieren vender al mismo tiempo, esos intermediarios llegan a su tope y el sistema se atasca. Los investigadores del MIT documentan que en marzo de 2020, durante el pánico inicial por la pandemia, bastó con una venta neta de menos de cien mil millones de dólares en bonos del Tesoro para llevar al mercado casi al colapso.

Eso representa apenas una tercera parte del valor total actual de todas las “stablecoins” existentes. En otras palabras, si hoy ocurriera una corrida masiva de “stablecoins”, el mercado de bonos podría verse seriamente afectado, lo que a su vez haría imposible que las empresas emisoras cumplieran su promesa de pagar un dólar por cada moneda.

Bien respaldadas, pero con capital insuficiente

Uno podría pensar que si las empresas emisoras conservan activos de alta calidad como respaldo, el problema no debería ser tan grave. Y en cierta medida es verdad: Circle, Tether y otras emisoras invierten principalmente en bonos del gobierno americano a corto plazo y en reportos, que son instrumentos muy seguros y líquidos. En eso se parecen a los fondos de mercado de dinero, que son una especie de cuenta de ahorro de muy bajo riesgo muy utilizados en Estados Unidos.

Sin embargo, los autores del estudio identifican un problema distinto: el capital propio de estas empresas es casi inexistente. En el mundo bancario, los reguladores exigen que los bancos tengan suficiente capital propio para absorber pérdidas inesperadas. Si un banco pierde dinero en malos préstamos, ese colchón de capital es lo que evita que los depositantes pierdan sus ahorros. Las “stablecoins”, en cambio, no tienen ese amortiguador.

Los investigadores calcularon el equivalente bancario del índice de capitalización para cinco de las principales emisoras de “stablecoins”. El resultado es preocupante: las tres empresas cuyas carteras más se ajustan a los requisitos de la Ley GENIUS, precisamente las más “cumplidas” con la regulación, habrían sido clasificadas como críticamente subcapitalizadas bajo los estándares aplicados a los bancos comerciales.

En términos prácticos, si un banco estuviera en esa situación, el regulador estaría obligado por ley a intervenir y posiblemente cerrarlo. Las “stablecoins”, en cambio, operan sin ese mecanismo de protección.

El riesgo tecnológico que nadie está regulando

Hasta aquí hemos hablado de riesgos financieros. Pero el estudio dedica una parte importante a algo que pocas veces se discute en los debates sobre regulación financiera: los riesgos tecnológicos inherentes a operar en una “blockchain”.

Las “stablecoins” no operan en los sistemas bancarios tradicionales. Lo hacen en “blockchains”, es decir, en redes informáticas descentralizadas donde las transacciones son validadas por miles de computadoras independientes alrededor del mundo. Eso tiene ventajas, pero también introduce vulnerabilidades únicas.

Los contratos inteligentes que operan las “stablecoins”, y que no son contratos en sí sino programas de cómputo, pueden tener errores de código. Un ejemplo reciente: en octubre de 2025, la empresa Paxos acuñó accidentalmente trescientos “trillions” de dólares en monedas digitales denominadas PYUSD derivado de un error en su sistema – aunque lo corrigió en menos de media hora. La moneda llegó a cotizarse por debajo de un dólar, su valor prometido, durante ese breve período.

Las redes también pueden ser atacadas. Alguien que controle más de un tercio de los validadores de una red de blockchain podría, en teoría, bloquear transacciones o manipular el orden en que se procesan. A medida que más dinero circula en “stablecoins”, el incentivo económico para realizar ese tipo de ataques crece, porque las ganancias potenciales de manipular el sistema aumentan sin que necesariamente aumente el costo de intentarlo.

Los denominados “puentes” entre diferentes blockchains, que permiten mover “stablecoins” de una red a otra, han sido blancos frecuentes de robos millonarios. Y los sistemas de infraestructura centralizada de los que dependen las emisoras para operar pueden fallar en momentos críticos. Todo esto puede impedir que los usuarios transfieran o canjeen sus “stablecoins”, incluso cuando la empresa emisora tiene todos los activos necesarios para pagar. La Ley GENIUS no establece ningún requisito técnico mínimo para estos sistemas.

El dilema sin resolver: ¿debe el banco central intervenir?

El estudio identifica lo que llama el dilema central de la regulación de “stablecoins”: si estas monedas se vuelven sistémicamente importantes, ¿debería la Reserva Federal de Estados Unidos (su banco central) actuar como prestamista de última instancia para las emisoras de “stablecoins”, como lo hace con los bancos?

La lógica es simple: si los bancos pueden acceder a liquidez de emergencia proveniente del banco central cuando lo necesitan, las emisoras de “stablecoins” podrían hacer lo mismo, evitando los cuellos de botella del mercado de bonos durante una crisis. El problema es que eso implicaría integrarlas formalmente al sistema monetario oficial, someterlas a regulaciones bancarias mucho más estrictas y posiblemente desplazar depósitos del sistema bancario tradicional; lo que podría reducir la disponibilidad de crédito en la economía.

La Ley GENIUS guarda silencio sobre este dilema. Lo deja sin resolver para el futuro, lo cual, según los autores, es una omisión crítica.

Lo que esto significa para el público

Para quienes ya usan o planean usar “stablecoins” como instrumento de pago o ahorro, el mensaje del estudio es claro: la promesa de estabilidad no está tan garantizada como parece. En condiciones normales, estas monedas funcionan bien. Pero en un momento de pánico financiero, cuando usted más necesitaría su dinero de vuelta, el sistema podría no estar en condiciones de dárselo a tiempo y al valor prometido.

Aronoff y sus coautores no dicen que las “stablecoins” sean una mala idea. De hecho, reconocen su potencial como instrumentos de pago programables y eficientes. Lo que argumentan es que para que ese potencial se realice de manera sostenible, hace falta mucho más que reglas que incidan sobre los activos que pueden tener las empresas emisoras en su balance.

Se necesitan requisitos de capital reales, mecanismos claros de canje para todos los usuarios, estándares técnicos obligatorios y una definición explícita del papel del banco central en momentos de crisis. La plomería de las “stablecoins” funciona. Hoy el agua fluye en condiciones normales. La pregunta relevante es qué pasa cuando revienta una tubería.

Precio de Bitcoin de hoy

Puede ver el precio de hoy de Bitcoin aquí, así como también el precio de hoy de Ethereum y de las principales criptomonedas. Si le interesa leer el estudio completo, puede encontrarlo en este enlace.

Por Emilio Carrillo Peñafiel, abogado especializado en temas de financiamiento, tecnología y M&A.

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