El 3I/ATLAS continúa ofreciendo pistas inesperadas sobre su naturaleza, y ahora un nuevo capítulo se abre conforme se aproxima a una de las fuerzas más influyentes del sistema solar, el gigante Júpiter, todo un desafío para la ciencia.
Desde su detección, el cometa 3I/ATLAS ha mostrado una resistencia estructural poco común. Esa fortaleza ha despertado el interés de la ciencia, ya que sugiere un interior más complejo que el de los cometas conocidos.
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La gravedad de Júpiter, el planeta más masivo del sistema solar, podría convertirse en una herramienta natural para revelar qué se esconde bajo la superficie endurecida de 3I/ATLAS.
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Foto: Canva
Jupiter vs 3I/ATLAS: encuentro gravitacional poco común
A medida que el cometa 3I/ATLAS se interna en la región dominada por Júpiter, la enorme masa del planeta comienza a ejercer fuerzas de marea sobre el objeto.
Estas fuerzas funcionan como un escáner natural pues, no destruyen necesariamente al cuerpo, pero sí pueden generar tensiones internas capaces de alterar su estructura.
Tensiones internas y cambios medibles
Los astrónomos explican que la gravedad de Júpiter puede provocar estrés interno en el cometa 3I/ATLAS. Esto podría traducirse en pequeñas fracturas, desprendimientos superficiales o modificaciones en su rotación.
La ciencia observa con atención estos efectos porque permitirían inferir la densidad, cohesión y composición del interior sin necesidad de una misión directa.
Un núcleo distinto al de otros cometas según la ciencia
Con un diámetro estimado de más de dos kilómetros, el cometa 3I/ATLAS no encaja en la imagen clásica de un “copo de nieve sucio”.
Los cuerpos de mayor tamaño pueden conservar calor interno, mantener capas diferenciadas y proteger materiales volátiles durante largos periodos.
Para la ciencia, la posibilidad de que Júpiter exponga capas internas abre la puerta a estudiar química intacta proveniente de otro sistema estelar.
Material antiguo preservado en el cometa 3I/ATLAS
Otra razón por la que este evento resulta clave es que 3I/ATLAS podría albergar compuestos orgánicos complejos o reservorios de gases atrapados desde hace millones o incluso miles de millones de años.
Si la gravedad de Júpiter provoca la liberación de ese material, la ciencia tendría acceso directo a una muestra natural de procesos ocurridos lejos de nuestro sistema solar.
Un archivo de otros mundos
Cada cambio inducido por la gravedad de Júpiter puede ofrecer datos sobre cómo se forman y evolucionan los objetos en otros sistemas planetarios.
Para la ciencia, observar esta interacción significa aprovechar una oportunidad irrepetible para entender qué viaja entre las estrellas y cómo logra sobrevivir a ese largo trayecto.
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