El 2026 será un año fascinante para los amantes de la astronomía, porque estará marcado por una gran variedad de espectaculares fenómenos astronómicos. Desde los primeros días del año, el cielo nocturno se iluminó con la primera Luna llena, ocurrida el 3 de enero, conocida tradicionalmente como la Luna del Lobo.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que esta Luna llena fue visible desde distintos puntos de la República Mexicana durante varios días, alcanzando su máximo nivel de iluminación la noche del sábado 3 de enero de 2026.
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Este fenómeno astronómico es completamente seguro, por lo que pudo observarse a simple vista desde cualquier lugar con cielo despejado; no obstante, el uso de binoculares o telescopios permitió apreciar mayor detalle de la superficie lunar, como cráteres y relieves.
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Otro de los eventos astronómicos más destacados del mes ocurrió el 10 de enero, cuando Júpiter entró en oposición, considerado el mejor momento del año para observar al planeta más grande del Sistema Solar, cuando se mostró más grande brillante.
¿Cómo ver desde México la primera Luna Nueva de 2026? Esto recomienda la UNAM
De acuerdo con el calendario astronómico, estos no son los únicos eventos celestes del mes, ya que se aproxima la primera Luna Nueva de 2026, prevista para el 18 de enero, que alcanzará su punto máximo alrededor de las 13:21 horas, tiempo del centro de México.
Especialistas señalan que durante esta fase la Luna no será visible a simple vista desde México, porque durante la Luna Nueva el satélite natural se encuentra alineado entre la Tierra y el Sol, con su cara iluminada completamente orientada hacia el Sol y oculta desde nuestro planeta.
Sin embargo, esta condición convierte a la Luna Nueva en una oportunidad ideal para la observación astronómica. La UNAM explica que los cielos nocturnos más oscuros, especialmente en zonas alejadas de la contaminación lumínica, permiten observar con mayor claridad objetos del espacio profundo.
Durante el periodo cercano a la Luna Nueva, es posible apreciar una mayor cantidad de estrellas, así como lluvias de meteoros y, con ayuda de binoculares o telescopios, galaxias, cúmulos estelares y otros cuerpos celestes, lo que convierte esta fase lunar en una de las más apreciadas por astrónomos y aficionados.