Sarco, la controvertida cápsula para el suicidio asistido o eutanasia creada por el doctor Philip Nitschke, considerado el Elon Musk de la eutanasia, ya está disponible en impresión 3D, tras ser aprobada en Suiza.
De esta manera, los usuarios pueden administrar su propia muerte en cuestión de minutos, en los países donde la legislación permita la eutanasia, como es el caso de Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia.
Según las leyes en Suiza, el suicidio asistido requiere la ingestión de pentobarbital sódico líquido y, de acuerdo con Nitschke, las máquinas Sarco pueden proporcionar una muerte pacífica sin el uso de sustancias controladas.
“El beneficio para la persona que lo usa es que no tiene que obtener ningún permiso, no necesita un médico especial para tratar de colocarle una aguja, y no necesita obtener medicamentos difíciles de conseguir”, menciona el inventor.
¿Cómo funciona Sarco?
La máquina está diseñada para ser impresa en 3D, los planos se descargan por internet y puede ser ensamblada en cualquier parte del mundo, por lo que se puede trasladar y colocar en el lugar en el que la persona desea morir.
Antes de usar la máquina, los usuarios deben pasar una prueba monitoreada por inteligencia artificial, a fin de determinar su capacidad mental y que la persona está tomando la decisión consciente de terminar con su vida. Si no se pasa la prueba, no se abre la escotilla.
Sarco no requiere asistencia médica, por lo que la persona que entra tiene completo control para activar o desactivar la cápsula. Una vez que se oprime el botón de activado, el interior de la cápsula se inunda con nitrógeno y se reducen rápidamente los niveles de oxígeno. A continuación, la persona pierde el conocimiento y, de esta manera, fallece sin asfixia ni pánico.
No obstante, en caso de que la persona se arrepienta de morir, la cápsula está equipada con una ventana de emergencia que se abre de inmediato cuando la presionas, lo que permite que fluya el oxígeno hacia la máquina de inmediato. Además, hay otro botón que puedes presionar en cualquier momento hasta antes de perder el conocimiento.
La cápsula es biodegradable y se puede separar de la plataforma inferior para usarla como ataúd para el entierro o la cremación.
¿Quiénes pueden acceder a la eutanasia?
La mayoría de los países y estados que permiten la eutanasia requieren que las personas tengan una condición incurable o terminal que no se puede remediar y les esté causando sufrimiento.
Sin embargo, Suiza no tiene leyes que prohíban la práctica y solo considera un delito ayudar a un suicidio “si se hace con motivos egoístas”. De esta manera, cualquier persona de 12 años o más que tenga “un sufrimiento insoportable sin perspectivas de mejora” puede solicitar la eutanasia, aunque se requiere el consentimiento de los padres si el niño es menor de 16 años. En 2020, el país registró 6,938 procedimientos de eutanasia.
¿Quién es Philip Nitschke?
Originario de Australia, Nitschke es toda una personalidad entre los defensores de la eutanasia y, en 1999, se convirtió en el primer médico en el mundo en administrar legalmente una inyección letal a sus pacientes. Además, fue uno de los principales promotores de que en Países Bajos se aprobara la ley que legalizaba la eutanasia en 2001.
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